me corro, me corro, me corro…

Me corro, me corro, me corro… repetía la profesora de gimnasia mientras se follaba a uno de sus alumnos, pero follado literalmente porque resultó que el bulto que marcaba debajo de sus pantaloncitos cortos no era un coño gordo, era una polla como una catedral. Estas son las sorpresas que te da la vida amigos, en tu mano está aceptarlas o rechazarlas pero hagas lo que hagas estará bien hecho. Este jovencito no se anduvo con rodeos y optó por zamparse el miembro de la asiática, pero su atrevimiento le costó caro porque terminó siendo la putita de su maestra y es que no veas la mala ostia que tenía la zorra.

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