Hijo, ¿acaso no quieres follar conmigo?

Su madre ya no sabía como hacerlo para tener sexo con él. El chico siempre se le había resistido. No es que no quisiera follar, sino que le daba cosa sabiendo que era su madre. Pero ella era una mujer madura y con ciertas necesidades, y tenía que satisfacerlas como fuera. Al final su hijo no puede resistirse mucho más a las insinuaciones de la mujer, que sentada a su lado mostrando las bragas le decía claramente lo que quería y necesitaba de él. Se desnudó completamente ante la mirada sorprendida del chico, que tardó medio segundo en hacer lo mismo una vez que reaccionó.

Jamás se habría imaginado que su madre tuviera un cuerpo tan perfecto, sus tetas le volvían loco, y justo sobre ellas se corrió el muchacho.

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