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historias de un estudiante

por krista el 22-09-2010

Hacía un día caluroso en la Ciudad. El bullicio y el ruido dejaban claro que era un día normal en la capital mexicana. Lo mismo pasaba en el CCH – SUR. Gente deambulando por todas partes, dirigiéndose a ninguna parte, felices de malgastar el tiempo que deberían aprovechar en las aulas, pero que preferían utilizar socializando.

Prácticamente así eran las primeras semanas de Agosto. Libres de responsabilidad. Donde las faltas en la clases no cuentan y es fácil ponerse al corriente con los deberes escolares. Que bella época, diría yo, cuando las responsabilidades no son tan fuertes como en un trabajo o al final de tu carrera profesional. Y ahí estaba yo, destrozado por una mujer que se fue a vivir a Monterrey.

Había faltado la primera semana porque me habían operado la nariz, debido a que las muchas peleas le habían hecho mella. Y me presenté al salón de clases donde se suponía sería mi primer asignatura del día. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme con un bombón.

El sistema de esta preciada institución constituía en revolver los grupos cada año con ninguna razón en particular (y si la hay, me aburre explicarla) y por azares del destino, ya que el CCH es muy grande, me tocó la suerte de reencontrarme con esta hermosa mujer. Se había recortado el cabello hasta un poco arriba de los hombros. Pantalón de mezclilla entallado, realzando su ya de por sí, visible trasero, playera blanca con una leyenda que rezaba “respeta mi autoridad” acompañada con un personaje de una serie que transmite MTV.

Hermosa y atractiva como siempre, Elisa me recibió con un entusiasmo que no esperaba y que, sin embargo, me agradó. Dado que era la única persona que conocía en el salón, decidí sentarme con ella. Nos pusimos al corriente y bromeamos sobre nuestros pequeños encuentros. Siempre ha existido, a pesar de lo obvio, una excelente amistad con ella.
Hablamos largo y tendido sobre las trivialidades del verano. Yo pasé la mayor parte en campamentos religiosos, obligados por mi padre, para después terminar en el hospital con una operación de nariz, de la cual, rechacé la oportunidad de respingármela. Ella no había hecho mucho pero se había conseguido un novio, al cual, estaba dispuesta a ponerle los cuernos a un solo tronar de mis dedos.

Yo siempre le dije que ella era la mujer con la que yo debería de estar toda mi vida, sólo que tenía un pequeño y gran defecto que me impedía formar algo con ella. A mí no me gustaría ser un cornudo. Se que a mucha gente le encanta e incluso les excita saberse cornudos, pero desgraciadamente tiendo a enamorarme muy rápido de las mujeres y sólo conozco a algunas mujeres que han estado conmigo que no me hayan puesto los cuernos. Eso me hace sentir traicionado. A menos que exista un acuerdo, como en los swingers, las orgías o lo que me paso con Gabriela (se recomienda leer la serie de “UNA PUTA INESPERADA”), jamás tragaré la infidelidad.

Y con Elisa era así. Para mí es una mujer sumamente deseable, no sólo por fuera. Es muy lista y sobre todo aguda. Tiene muchas cualidades que no quisiera resaltar y resumiré diciendo que es la analogía de la esposa del rey Leónidas, en la de película de 300, sólo que con el trasero de Inés Sains.

Por razones que aún ahora no entiendo, rechacé su oferta y aunque se desilusionó, no dejó de coquetearme en varias semanas, incluso con su novio enfrente.

Y así pasaron aproximadamente como dos semanas sin nada en particular que resaltar, hasta un viernes. Lorena organizó una fiesta en su casa donde sucedieron cosas bastante interesantes que, creo, hacen honor a la mención.

A lo largo de esas dos semanas comencé una relación con Lorena. Una mujer de tez blanca. Ojos cafés, cabello castaño, una hermosa cara y una figura delgada. Su cuerpo no era la gran maravilla, incluso me atrevo a decir que esta y sigue estando plana, tanto de adelante, como de atrás; sin embargo, no estaba tirada a la calle. Una chica “normalona”. Eso sí, llamaba bastante la atención por su cara. Era una mujer hermosa y el porte de niña pandrosa le quedaba como anillo al dedo.

A eso de las 5 de la tarde, estábamos en casa de mi nueva novia sólo ocho personas y bastante alcohol por consumir. Todos los nombres son cambiados, pero los apodos, prefiero dejarlos así. Estaban reunidos el “abuelo”, el “flanders”, el “mini miN” y yo, junto con Lorena, Elisa, Alejandra y Karen. Comenzaré por describirlos en el orden de mención.
El “abuelo” era un tipo de 19 años cursando 3er semestre de bachillerato; de ahí su apodo. 1.60 de estatura, un porte bohemio (barba y lentes de intelectual) y un poco de panza. Es un tipo bonachón aún ahora. El “flanders” era un tipo alto. Lentes y cabello castaño. Su apodo se lo ganó por presumir que tenía sky y al invitarnos a todos a ver una pelea de pago por evento, sólo se veía en su T.V. el canal religioso. Bastante ocurrente y muy gracioso. Para el “mini miN” no hace falta descripciones, pues es obvio el porqué de su sobrenombre. Atino a decir que es una de las personas más alivianadas que conozco.

De Lorena ya había hecho mención y de Elisa una bastante amplia (recomiendo leer la serie de “UNA PUTA INESPERADA”), así que sólo resta Alejandra y Karen. Alejandra era una chica con una cara hermosa y con unos ojos de un azul claro; el mismo cuerpo de Lorena, sólo que ella era… digamos “darketa”. Karen era una chica extremadamente flaca, pero con unas tetas… ufff. Cabello negro y lacio, lentes y una cara de niña buena que pervertiría hasta el más santo. Ella era la fresa del grupo.

La intención era organizar una peda, pero sólo con los amigos… algo “VIP”. La casa de Lorena es amplia y sus padres son bastante alivianados… de hecho me atrevería a decir que son unos buenos hippies y también le entran a todo. Ellos no llegarían hasta la tarde siguiente.
Después de dos horas de estar tomando mezcal y cerveza y fumar algo de mota, todos ya estábamos en un estado de alegría conjunta, difícil de explicar. Fue por eso que valientemente, el “abuelo” propuso jugar a la “botella”. NOTA: es un juego de castigos… ahh… me da hueva explicarlo…

- Yo juego si no juega el Cold ni Lorena – dijo Elisa
- ¡Ah chinga! ¿Por qué? – dijo Lorena contrariada
- Estás de acuerdo que si a alguno de ustedes les toca perder – explicaba Elisa – Tú no vas a dejar que besen al Cold y tampoco creo que el Cold esté bien con que te besen a ti
- ¿Cómo no? – respondió Lorena – Si esto es sólo un juego y además yo estoy presente. Yo no tengo problema con que se bese con alguien más, si yo estoy presente. ¿Tu si wey? – me preguntó
- Yo tampoco tengo broncas – respondí sorprendido por su actitud – podemos jugar si quieren.
- A girar la botella – sentenció el “mini min”

Todos nos colocamos alrededor de la botella y en el primer turno me tocó perder a mí, con Alejandra para ponerme el castigo. “Tu castigo es besarme, por más de 20 segundos y de lengua”. Se hizo un silencio algo incomodo, pues ese castigo estaba dando mucha información a cerca de muchos aspectos… Todos rieron nerviosamente, incluyéndome a mí, además de que se hicieron escuchar los clásicos “uuuuuuuuuuuu” que la mayor parte de los jóvenes hacen para molestar a las parejas y todos argumentaron lo que habíamos dicho hace uno instantes. Así que, miré a Lorena, quien se alzó de hombros y me dijo: “pues vas wey”, con una cara de enojo y resignación. También me alcé de hombros y me acerque a Alejandra y la besé. Si he de ser sincero, la primera vez que vi a esa chica, me gustó. Su cara y sus ojos son una expresión de belleza pura. Su sonrisa es magnífica y su estilo le da algo de rudeza. Acierto a decir que disfruté el beso y afirmo que ella también.

Los siguientes 30 minutos transcurrieron con la misma película. Las bocas de todas las mujeres pasaron por todos los hombres y viceversa. Hasta que después de unos tragos más (todos fondos, para ponernos más pedos) el “flanders” tuvo la fortuna de castigar a Elisa.

- Tu castigo es besar a… – dijo el “flanders”
- Ya invéntate algo mejor que los besos, pon otra cosa – dijo Elisa
- … Lorena por 10 segundos y de lengua.

Risas y asombro, aunque afirmación por parte de todos los presentes (a excepción de Elisa y Lorena) ante la sentencia del objetivo de los besos. Elisa y Lorena se negaron rotundamente, aunque después de 10 minutos de ruegos y argumentos Elisa le comento al oído algo a Lorena y después dijo lo siguiente:

- Va, le doy un beso a Lorena, pero cuando me toque a mí, me voy a desquitar. ¿Estamos?

La sangre se nos heló a los hombres, mientras que las demás mujeres apoyaban a su propio género. Yo tuve la distracción de ir al baño y cuando regresé los hombres habían accedido sin mi consentimiento ante tal propuesta. El beso fue un asunto escatológico, pues Lorena y Elisa eran muy hermosas y hasta creo que lo actuaron un poco más.
El alma se me vino a los pies cuando, al siguiente girar de la botella, el castigo era para mí y curiosamente Elisa tenía el privilegio de imponer el castigo. Me miró con compasión y burla al mismo tiempo y me dijo: “ni modo Cold, no te quería castigar a ti, pero ya quedamos. Dale un beso de lengua al ´abuelo´ por 10 segundos”.

Puta madre, son las peores palabras que había escuchado, hasta ahora, en toda mi vida. Afortunadamente el abuelo mostró su apoyo al negarse rotundamente. Los argumentos, las críticas y las reclamaciones no se hicieron esperar.

Yo jamás había hecho una cosa así y no estaba lo suficientemente ebrio para hacerlo. Para ser honesto, eso nunca me ha gustado y no quería hacerlo. Al término de 20 minutos de debatir, concluimos que deberíamos sacrificarnos por el grupo con la esperanza de ver más besos entre mujeres. Con un asco inmensurable y demasiada valentía me acerqué al “abuelo” e introduje mi lengua en su boca. Fueron los peores 10 segundos de toda mi vida. Por alguna razón, cuando termino el beso, todos se quedaron muy callados. Giré la botella y para desgracia de los hombres, le tocó a Lorena castigar al “flanders”. No sé si estaba celosa por el beso que le di a Alejandra, pero Lorena sentenció que “flanders” me tenía que besar a mí. Maldita suerte.
Esta vez la resistencia fue menos, pero aún así nos negamos en un inicio. Fue… una vez más asqueroso; sin embargo, lo hicimos. Llevábamos ya cerca de una hora jugando a lo mismo, pero todos y cada uno de los presentes estaba muy entretenido. Nos tomamos dos rondas más de fondos y el “flanders” giró la botella una vez más. Esta ocasión la cosa nos favoreció, pues Alejandra perdió y nuevamente el “flanders” propuso algo… “difícil” de cumplir.

- Quiero que te sientes sobre el “mini” y te fajes con él por un minuto. El te tiene que tocar y todos debemos verlo.
- Jajajajajajajajajajajajaja – se rió Ale
- Uuuuuuuuuuuuu – dijimos todos al unísono
- ¿Qué pedo con tus castigos wey? – preguntó Lorena
- Soy imaginativo – respondió el “flanders” – además, ustedes se pueden desquitar cuando quieran; ya viste a tu wey, ya me dio un beso y se atascó con el “abuelo”
- Fue un castigo carbón, no te emociones, que mis besos son para Lorena
- Pues no opusiste mucha resistencia – apuntó Lorena
- Yo sólo cumplo con mis castigos, pero eso sí, ya me desquitaré cuando me toque castigar…
- Con que no te castigues tu solito con Alejandra… – respondió Lorena
- Relájate Lorena, sólo fue un beso y sólo estamos jugando – dijo Alejandra que se levantaba y se acercaba al “mini” quien sólo se dejaba hacer con una sonrisa en la boca – Además, tu novio besa muy bien.
- Ya lo sé… – dijo Lorena y Elisa se me quedó viendo de una manera muy cómplice y Lorena cayó en cuenta de eso
- Y que conste – agregó Ale – que cuando a mi me toque, también me voy a desquitar
- ¡Que si, ya sabemos! – dijimos al mismo tiempo todos
- De eso es lo que tengo miedo… – dijo Lorena a Elisa por lo bajo, pero debido a su estado etílico, todos lo escuchamos

Alejandra se colocó en las piernas del “mini” y le dijo “disfrútalo chaparro”, tomó una de sus manos y la colocó en su nalga izquierda. El “mini” sólo decía “ah, caray” y Alejandra le plantó un beso demasiado fogoso. Volvió a tomar una de las manos del “mini” y la colocó en uno de sus pequeños pechos. Alejandra comenzó a bajar por el cuello de su “pequeño” amante el cual sólo seguía diciendo “ah caray”, pero tenía los ojos medio cerrados, obviamente disfrutando de la situación que estaba viviendo. La emoción duró poco, pues el plazo de tiempo se había cumplido (demasiado rápido para mí gusto) y Alejandra se levantó, pero antes de regresar a su lugar le dio un buen beso al “mini”, quien se quedó clavado en el asiento con una sonrisa de oreja a oreja. “Bueno, ahora voy yo”. Todos nos habíamos quedado paralizados y embobados (tanto hombres como mujeres) al ver tanta desfachatez en una mujer, pero acierto al decir que todos estábamos terriblemente excitados.

La botella giró y por segunda ocasión consecutiva, el “flanders” tuvo el privilegio de castigar a Elisa. Todos estábamos esperando alguna nueva idea, pero sólo pidió un beso entre Karen y Elisa. Otra ronda de fondos y mi suerte cambió, pues me tocaba castigar a Alejandra. Y esta vez fui yo quien propuso algo difícil de cumplir. “Tu castigo es quitarte el pantalón”. Los vítores masculinos se escucharon casi al instante mientras las mujeres sólo reían nerviosamente. Alejandra no tuvo ningún reclamo ni vergüenza en cumplir su castigo y reveló una minúscula tanga de color negro y unas piernas bastante blancas, pero bien torneadas. Al “mini” le comenzaba a estorbar el pantalón y la vista de los demás hombres se dirigía, inevitablemente, a ese espectáculo. Lorena le cambió el asiento al mini, quien estaba junto a mí y me besó, retirando mi mirada de la humanidad de Alejandra.

Todos, al ver el acto de Lorena, comenzaron la rechifla mientras decían que ninguno de los dos había perdido aún para andar besándonos. Los celos de Lorena eran latentes así como su ebriedad. Alejandra giró la botella y esta vez ella castigaba a Elisa. “Ni modo compañera, fuera playera”. Elisa ya estaba demasiado ebria y no tardó ni 10 segundos en quitarse su playera dejando al descubierto un bra también negro bastante sexy, que casi dejaba ver sus pechos por completo. “Aguas cabrones, que si me toca perder se van a enterar” dijo Elisa al percibir las miradas de todos los hombres sobre ella… bueno, más bien sobre sus pequeños pero bien redondos pechos.

Elisa giró nuevamente la botella y curiosamente le tocó castigarme. “Uy, aguas Cold, ya viste lo que acaba de decir” dijo el “abuelo” mientras Lorena trataba de convencer a Elisa de que no se pasara de lanza conmigo, porque yo era su wey. “Ni modo amiga, así es esto. No te me enojes, que sólo es un juego y tu dijiste que no había bronca. Así que, Cold, tu castigo es… quedarte en bóxer y darle un beso de lengua a Karen por 20 segundos masajeando sus bubis y todos tenemos que ver”.

Eso significaba sacarme toda la ropa, menos el bóxer y darle un beso a una mujer con unas tetas impresionantes, lo que implicaba cierto grado de excitación que posiblemente se notaría… Pero estaba pedo y me quité la ropa. Sentía todas las miradas sobre mí, en particular la de Elisa y Alejandra. No le tomé importancia y me acerque a Lorena, le di un beso rápido y después me dirigí a Karen que estaba muy nerviosa, aunque no me quitaba el ojo de encima. “¿Seguro que puedo tocar tus…?” le pregunté, antes de besarla y ella sólo asintió diciendo: “pues es parte del castigo…” y nos besamos. No llevaba ni cinco segundos cuando Elisa reclamó que no le estaba tocando nada a Karen y dijo que tendría que volver a empezar… Lorena la fulminó con la mirada y Elisa sólo se reía. Puse mis manos en esos asombrosos pechos y la volví a besar. Honestamente fue un buen beso y la sensación de estar tocando unos pechos después de algunos meses sin poder coger ni nada por el estilo, fue como un bálsamo para mí, aunque tuve que hacer acopio de toda mi concentración para que mi “amigo” no se despertara.
Terminó el beso con aplausos y rechiflas. Karen estaba roja como un tomate y Lorena estaba ampliamente molesta. Para no hacerles el cuento largo, al “flanders” le tocó perder y prácticamente se fajo a Alejandra en frente nuestro. Elisa perdió y besó a Lorena por un minuto. Una escena que con gusto me encantaría repetir. Todos perdimos y nos quedamos en ropa interior, a excepción del “mini” y de Karen. Y el “mini” perdió y también prácticamente se fajó con Elisa. Sin embargo, lo que detonó el inicio de lo siguiente fue lo que Elisa propuso.

- Ni modo Ale – dijo Elisa ya bastante ebria – te tocó perder, pero te va a encantar mi castigo.
- Jajajajajaja – risas de todos
- Lo que tienes que hacer – continuó Elisa – es besar al abuelo y por los medios que quieras lograr que tenga una erección y si en 5 minutos no se le para te desnudas.

Todos nos quedamos ampliamente sorprendidos, pero animamos, quizá por el estado de ebriedad, a Alejandra a cumplir su castigo. Ella sólo sonrió ante tal propuesta y se acercó a un “abuelo” sentado, en bóxer y calcetines cafés que estaba visiblemente feliz ante la tentativa que se le ofrecía. Alejandra que estaba sólo en tanga y en bra y que dejaba ver ya bastante de sus encantos, pidió música para un strip y comenzó a bailar sensualmente ante el “abuelo”. Él sólo intentaba desviar la mirada, pero era imposible. Todos los que estábamos presentes en la sala de Lorena no dejábamos de mirarla. Vaya que esta chica bailaba bien. Lorena estaba como hipnotizada y no le quitaba el ojo de encima. Mientras tanto, Alejandra se sentó sobre el abuelo, colocó sus manos en sus nalgas mientras ella le acariciaba el pecho. Comenzaron a besarse y ella empezó a saltar en el abuelo. Casi al instante, dejó de besar al “abuelo” y dijo,” ya está”. Se levantó y dejó ver una clara erección asomando por el bóxer.

Todos nos reímos y nos burlamos del “abuelo” quien sólo atinaba a decir “es imposible que no hubiera sucedido, es una mujer muy bella”. Alejandra giró por enésima vez la botella… le tocó perder a Elisa y por azares del destino, nuevamente Alejandra castigaba. Lorena protestó inmediatamente, anticipando lo que se avecinaba. Pero no valió de nada su reclamo, pues Alejandra dijo tajantemente:

- Lo que yo acabo de hacer, se lo tienes que hacer a el Cold – dijo Alejandra y agregó – pero sin bra
- Ah, no, eso si no, así estoy bien. Si no más que me vea el culo se le va a parar.
- Sin bra – aclaró Alejandra
- Nel

Todos estábamos ya bastante tomados e incitaban a Elisa a hacerlo, excluyendo a Lorena y a mí (bueno, yo si quería, pero Lorena ya estaba bastante molesta, así que me quedé calladito…) Total que después de diez minutos de ruegos, Elisa dijo “va, pero cuando me toque, me voy a desquitar, sea hombre y mujer” y todos dijeron “va”.

- Me las vas a pagar pinche vieja – le dijo riendo Elisa a Alejandra mientras se desabrochaba el bra – Ahora si Cold y “mirones”, prepara tu verga, que la quiero bien erecta.
- Mucho ruido y pocas nueces – dijo el “flanders”

Y Elisa se despojó de su bra, aunque inmediatamente se tapó. Se acercó a mí, mientras Lorena estaba a mi lado con cara de pocos amigos, pero no dijo ni impidió nada. Elisa miró a Lorena y le dijo “perdóname amiga, pero ya comparte a tu wey, aunque sea por hoy”, me miró a mí y me dijo “ya cabrón, como cuando estábamos con Ga” y quitó las manos que cubrían esos pequeños pero bien redondos pechos y no sé porque, me olvidé de Lorena, me olvidé de lo que me rodeaba y me concentré sólo en Elisa. Nos besamos como cuando lo hicimos. La abracé, le toqué todo el cuerpo y perdí la noción del tiempo. Sólo sentí un zape poco después y reparé en que todos estaban diciendo que ya había sido mucho tiempo y que probablemente yo ya estaba más que “satisfecho”. Lorena estaba que echaba humo mientras yo seguía sobando ese soberbio culo. Elisa se separó de mí dejando ver mi ya erecto miembro se volteo y había empezado a caminar cuando dijo “ya vale madres” se regresó y ante mi asombro (y el de todos los presentes) sacó mi verga del bóxer y comenzó una mamada.

Todos se callaron y se quedaron clavados en su lugar. Elisa interrumpió su felación y se acercó a Lorena y le plantó un beso, le arrancó el bra y le dijo “ven, que te va a gustar”. Lorena, aún atónita se dejó hacer y las dos se arrodillaron y comenzaron una doble mamada que me estaba llevando al cielo. El “mini” no se quedó quieto y comenzó a besar a Karen, quien estaba igual de sorprendida. Alejandra se acercó al “abuelo” y al “flan”, sacó sus miembros semi erectos y comenzó a mamárselas, mientras ellos acariciaban sus pechos.

Al poco rato, Karen ya estaba desnuda y el “mini” le estaba haciendo un oral. Que rápido el “chiquitín”… “quien lo viera” pensé.

Mientras tanto, Elisa y Lorena seguían mamando mi verga. Después de varios meses sin sexo (y ni siquiera una “manuela”) esto era la gloria. Noté que Elisa le metió mano a Lorena y en un momento le susurró “si ya estás bien mojada pendeja”. Mi mente no concebía lo que estaba sucediendo, pero en realidad estaba pasando. Estábamos comenzando una orgía. “Elisa, ya cabrona, dame chance”, le dije y pararon su faena oral, mientras Elisa se quitaba su minúscula tanga y se ponía a cuatro. Lorena me besaba y le dije que se colocara en mi boca, que igual y no era muy bueno, pero que le iba a gustar. A Elisa le dije que esperara y me cabalgara. Me coloque en el suelo y Elisa se puso sobre mí.

¡¡Uff!! Que rico. Ya extrañaba un coño como aquel. Comenzó un lento pero constante sube y baja y antes de que Lorena me llenara la cara con su hermoso y peludo coño, alcancé a ver que Karen se acercaba a cuatro patas para besar a mi novia, mientras que el “mini” se ajusticiaba alguno de sus agujeros. Alejandra era penetrada por el “abuelo” y le mamaba la verga al “flan”.
Lo que había dicho Elisa era cierto: Lorena estaba empapada. Comencé mi labor, feliz de probar nuevamente ese sabor fuerte que tienen las mujeres. Ese es uno de mis sabores favoritos y me he hecho adicto a él. Elisa de vez en cuando me pegaba en los muslos y gemía como loca. Lorena también lo hacía bastante fuerte y me incitaba a seguir mamando. Escuché que el “abuelo” cambiaba de lugar con su compañero y que el “mini” se estaba viniendo en el coño de Karen.

Cinco minutos después Lorena anunció que se venía, pero cuando lo logró no salió casi nada de su vulva. Cayó rendida a mi lado, junto a Karen que se masturbaba lentamente. El “mini” sólo observaba la escena. Elisa me seguía cabalgando, pero yo estaba a punto de venirme, aunque quería durar más. El “abuelo” anunció que se venía y lo hizo en la boca de Ale. El “flanders” lo hizo poco después en el coño de Alejandra e instantes después yo hice lo mismo. Elisa aún no se venía y me reclamó diciendo “¿Qué pasó Cold? Tu durabas más…” Le dije que sabía que me recuperaba pronto y le solté un cachete en las nalgas. Karen se acercó a mí y me besó muy tiernamente. El “mini” se estaba manoseando a mi novia y el “flanders” también se le unió. El “abuelo” se quedó sentado besándose con Alejandra mientras que Elisa y Karen intentaban “levantar mi ánimo”. No tardaron ni dos minutos, pues ver toda la escena que estaba aconteciendo era demasiado excitante.

Karen comenzó a mamármela y le propuse a Elisa hacerle lo mismo que le había hecho a Lorena, pues extrañaba sus jugos. No se lo dije ni dos veces, cuando ya estaba sobre mí gimiendo como toda una golfa. Pude notar que Karen no tenía mucha experiencia, pues era un poco torpe al mamarla, pero igual disfrute el tratamiento. Yo seguía mamando ese coñito rasurado y terriblemente empapado de flujos.

Mientras tanto, “el flan” y el “mini” se cogían a mi novia. El primero se la metía por el coño mientras que el segundo por la boca. Alejandra y el “abuelo” seguían en su faje, pues el pobre no podía lograr una erección y Alejandra se empeñaba en lograrla. Aún así se la estaban pasando bien, pues los besos eran bastante apasionados, al igual que sus caricias.
Diez minutos después Elisa se vino y empapó mi cara y mi cabeza. Y extrañaba eso flujos tan deliciosos. Se retiró y le dije a Karen que parara. La recosté en un sillón y la penetré. ¡Por Dios! Esa vagina era más estrecha aún que la de Elisa. Karen sólo gemía y me atrajo hacia ella. Me besó y me dijo al oído: “Pablo, deja a Lorena y se mi novio… estoy enamorada de ti”.

Me quedé helado ante tal declaración e incluso por poco se me baja la erección. Al ver que paraba agregó “pero por favor, no le digas a nadie y sigue, que se siente muy rico”. Pero no podía seguir. Jamás me imaginé que Karen sentía eso por mí. De hecho pensaba que la que quería algo conmigo era Alejandra, quien había logrado, con la ayuda de Elisa que el “abuelo” “despertara” y ahora le hacían una doble mamada.

“¿Qué no te gusto?” escuche preguntar a Karen, pues seguía sin moverme. Reanudé mi mete y saca, pero muy lentamente y le susurré “Karen, igual y estoy muy pedo pero no te lo creo… además tu también estas así. Mejor hablamos cuando ya no estemos tan borrachos… pero si me gustas… ¿Cómo crees que no? Si estás bien buena y además estas muy bonita”. Y aumenté el ritmo mientras sentía como ella me abrazaba con sus brazos y sus piernas.
Escuché a mi espalda como Elisa decía “vamos a ver como mamas pendeja” mientras Alejandra sólo gemía mientras el “abuelo” la penetraba. El “mini” anunció que se venía en la boca de Lornea y así lo hizo. Cayó rendido al suelo, mientras el “flan” seguía cogiéndosela.

Como un cuarto de hora después el “abuelo” se vino en el coño de Alejandra mientras que ésta seguía mamando la vulva de Elisa. El abuelo también cayó rendido al suelo, mientras que Elisa inundaba la cara de Alejandra, la cual sólo se había venido una vez. Yo seguía cogiendo a Karen, aunque habíamos cambiado de posición y ella ahora estaba a cuatro. El “flanders” seguía cogiendo a Lorena en la misma posición. Yo sólo aguanté otros quince minutos más y me corrí dentro de Karen. El “flanders” aguantó cinco minutos más que yo e hizo otro tanto con Lorena, quien se había venido ya dos veces.

Todos caímos rendidos al suelo y reparamos que el “abuelo” y el “mini” estaban en su séptimo sueño. Nadie habló ni dijo nada. Todos estábamos recostados en el suelo, semi conscientes de la situación que estaba pasando. Unos minutos después me levanté y le pedí ayuda al “flanders” para mover a los dos caídos en el campo de batalla.

- ¿Cómo ves? yo aguanto otros tres palitos más – le dije al “flanders” por lo bajo.
- No mames wey, estamos bien pinches locos… perdón por cogerme a tu vieja – me dijo el “flanders” riendo.
- Relájate wey, vamos empezando. Mira, ahorita hazle lo que quieras, pero después de hoy, aguas.
- Pinche Cold… No mames, estamos cabrones, pero va, que siga la fiesta.

Acomodamos a los dos dormidos en el suelo de la cocina y regresamos a la sala para encontrarnos con que Elisa mamaba el coño de Lorena y Alejandra se fajaba con Karen. “Nos tocan de a dos” me dijo el “flanders” y después agregó “¿me dejas cogerme a tu vieja otra vez?” Asentí con una sonrisa, pues quería probar a Alejandra, quien parecía ser muy parecida a Elisa y una lejana Gabriela.

El “flanders” se dirigió hacia donde estaban mi novia y Elisa, mientras que yo me acerque con el rifle inhiesto a donde estaban estas dos mujeres. Alejandra colocó boca arriba a Karen y me dijo “dale”. Yo no me hice del rogar y comencé con mi labor. Alejandra se sentó en la cara de Karen y me besó de una manera que nunca voy a olvidar. Jamás había sentido algo como aquello. Me estremecí de la cabeza a los pies. Después me miró a los ojos y me dijo: “cuando se duerma esta fresita, me vas a coger como Dios manda”. Yo asentí. Mientras tanto, el “flan” estaba cogiendo a mi novia, quien hacía un 69 con Elisa.

Karen se vino a los diez minutos y terminó rendida. “Ven” me dijo Ale, mientras Karen se quedaba luchaba por mantenerse despierta, pero a los pocos minutos después de su orgasmo, cayó dormida.

Alejandra me llevó al baño al cerrar la puerta me soltó una cachetada en la cara. Me besó nuevamente y me nalgueó de una manera brutal. Mantuvo su cara pegada a la mía y me miró a los ojos. “Yo sé que a ti te gustan las emociones fuertes, así que me vas a coger muy fuerte” me dijo con una mirada de deseo que hace mucho no veía. “Sólo si puedo hacer esto” le dije mientras le soltaba una nalgada igual a la que ella me había propinado. Ella rió y me besó y me volvió a nalguear. Yo hice lo mismo. Nos nalgueamos como cuatro veces y cada ocasión era más fuerte que la anterior. Cuando me iba a dar la quinta, le detuve la mano, la empujé le solté una cachetada en la cara, la volté y la puse a cuatro. La penetré inmediatamente y sin más comencé un ritmo bastante rápido, mientras azotaba sus casi inexistentes nalgas blancas. Ella sólo gemía. La tome por el pelo y alcé su cara, para escupirle. Ella sólo gemía de placer, pero no parecía tener ningún tipo de orgasmo.

Estuvimos así unos veinte minutos y aún no se venía, cuando yo estaba a punto de hacerlo. De repente escuché “Pégame más y apriétame las tetas, que ya voy a acabar”. Le azoté el culo cinco veces, pero disminuí el ritmo, pues estaba ya algo cansado. Me pegué a su espalda y le apreté las pequeñas tetas que colgaban y se movían. Le anuncié que me venía y ella me dijo que esperara, porque ella casi ya lo lograba. No pude cumplir su orden y me vine instantes después de que le hubiera dicho que acababa. Pero seguí moviéndome aunque ya me había venido y un minuto después ella lo hizo de manera estrepitosa.

Ella cayó al suelo y comenzó a temblar. Inmediatamente me incliné para ver que le sucedía, pero argumentó que eran orgasmos simultáneos. Me tranquilicé y me dijo que me la había rifado. Después de que terminaran su “serie de orgasmos” se levantó y me propuso regresar a la sala.
La sorpresa fue ver que el “flanders” estaba acostado con mi novia y los dos estaban profundamente dormidos en el suelo. Elisa se estaba sirviendo un último trago cuando nos vio llegar.

- Vaya, al menos un hombre queda vivo. Tenías que ser tu Cold, pero veo que andas ya muy gastado – comentó Elisa, ebria a más no poder.
- Todavía aguanto uno más… si tengo la estimulación pertinente – dije casi en el mismo tono que ella – pero mira a mi vieja, se acostó con otro y no aguantó mucho.
- Pero si tú ya te cogiste a todas menos a ella – apuntó Alejandra.
- Jajajajaja – reímos al unísono Elisa y yo y después agregué – tienes razón.
- Quién diría que acabaríamos así… – comentó Elisa

Alejandra me sirvió un trago y ella se tomó otro más. Nos sentamos en el único sillón libre, bajamos el nivel del estéreo que entonaba “De música ligera”. Alejandra fue a mear y yo comencé a besar a Elisa, que tenía un sabor indiscutible de jugos femeninos y algo de semen. Me dio igual. En aquel faje se me volvió a parar, pero ya me dolía; sin embargo, a Elisa no le importó y me dijo “cógeme como cuando lo hicimos con Ga” y le respondí si me dejaba taladrarle el culo, con mucho gusto. Ella sonrió y se colocó a cuatro y me dijo “pensé que jamás lo ibas a preguntar, pero antes ábrelo un poco, porque no me va a entrar”. Sin más comencé un delicioso beso negro y le metía de vez en vez un dedo o dos, mientras, que con la otra mano, jugaba en su vagina con mis dedos. Ella gemía una vez más como sólo ella sabe hacerlo y me rogó que ya se la metiera, porque ya estaba muy excitada, que le valía verga que le doliera. Me levanté y apunté mi inhiesto cipote a la estrecha entrada de su culo. Me costó un poco de trabajo (y si soy honesto, casi se me baja la erección) pero al fin entró…

Ya extrañaba ese culito y la mejor era tenerlo a mi merced. Comencé un ritmo semi lento, mientras comenzaba a golpearle las nalgas de manera suave. Reparé que Alejandra no llegaba y se lo comenté a Elisa, quien le dijo que le valía madres donde estaba esa pendeja, que la siguiera penetrando y aumentara el ritmo. Así lo hice y me dejé llevar. La azoté como lo hacía con Gabriela y ella lo disfrutó igual. A los diez minutos, se corrió por enésima vez en la noche y cayó rendida al suelo.

- Ya extrañaba que me cogieras Cold – me dijo jadeando – Sólo tú me coges así…
- Si, pero yo todavía no termino – le dije masturbándome

La muy zorra se abrió de piernas y me invitó a hacerlo ahora en su coño. No me hice del rogar y me coloqué sobre ella. Esta vez, me dijo que lo hiciera lento y pausado. Ella me abrazó y me besó y sentí lo mismo que cuando me besó Alejandra. Un estremecimiento de la cabeza a los pies. Notó que temblaba cuando me acariciaba la espalda.

- ¿Tienes frío? – me preguntó – o ¿Por qué tiemblas?
- No más… – respondí vagamente y después de un rato de silencio sólo roto por nuestros cuerpos agregué – ¿Por qué no eres fiel Eli? ¿Por qué no puedes estarte… ohhh… quieta con alguien y ser fiel? Me encantaría ser tu novio en lugar de andar con Lorena…
- Ahhh… Cold, sólo te voy a decir una cosa… tú no me amas… ohhh, así… porque si me amaras, me amarías como soy… y yo soy así…

Esa ocasión sentí que no me cogí a Elisa. Hice el amor con ella. Fue un momento muy especial. Las caricias, los besos, los gemidos, los jadeos. Todo fue muy especial y hubo un momento que recordaré por siempre: me levanté para ver su cara y me encontré con esos ojos verdes; me sonrió, acarició mi cara con sus dos manos y me besó.

No sé cuánto tiempo pasó, aunque pienso que fueron como 20 minutos, cuando Elisa me avisó que se terminaba y le dije que a mí me faltaba bastante más. “Que hueva carbón” me dijo con una sonrisa y me besó. Comenzó a gemir más y más fuerte y se vino. Asombrosamente yo todavía no podía terminar y seguía en pie de guerra.

- Ya wey, ya, no mames, termina – me dijo Elisa
- No puedo…
- Jajajaja – se rió y agregó – Bueno, déjame ir a mear y ahorita regreso y me la metes otra vez por el culo… no creo que me haga daño otro orgasmo y unas nalgaditas.

Se levantó y se fue al baño y a los pocos instantes me llamó para que fuera con ella. Lo que encontré me dio risa. Alejandra estaba dormida en la tasa del baño. Al parecer se había quedado así después o en el proceso de decantación que realiza el cuerpo humano. Elisa me propuso algo que aumentó mi lívido. “¿Y si le meamos encima?” No había terminado la frase cuando Alejandra dijo “si quieren, a mí me gusta”. La volteamos a ver y se masturbaba lentamente mientras nos miraba medio dormida, pero consciente de los que sucedía. Elisa no se hizo esperar y la comenzó a mojar con el preciado líquido dorado. Yo la imité y noté que no intentaba tragar nada de lo que le soltábamos. Sólo le gustaba recibirla. Quizá le daba asco.

Cuando terminamos, regresamos a la sala, acompañados de Alejandra. Yo seguía con mi rifle mirando al cielo y Alejandra aún medio dormida intentó hacerme una mamada, pero Elisa la movió y le dijo que ya mejor se durmiera. Ella se negó y exigió que me la cogiera como hace rato. Así lo hice y me la refiné sin compasión. A los cinco minutos, disminuí el ritmo, pues estaba muerto, pero seguía sin poder correrme y reparé en que Elisa seguía tomando y que Alejandra ya se había dormido, aunque yo seguía penetrándola. Le azoté las tetas y no despertó. La incliné un poco y le azoté el culo con la mayor fuerza que me fue posible, pero no despertaba. “Mira” le dije a Elisa, mientras le pegaba y me la cogía, pero no daba señales de vida. Fue algo muy extraño, pero muy excitante.

- Ya Cold, la última y nos vamos – me dijo pasándome un trago – y también va por la cogida, eh?
- Como tú mandes hermosa – dije – Uno, dos… tres

Fondeamos el vaso y ella se colocó a cuatro, pero decidí no clavársela en el culo y hacerlo en su coño. A ella no le importó y la azoté de nuevo con todas mis fuerzas. Duré sólo diez minutos más y por fin logré el orgasmo. Elisa se vino un instante después y caímos rendidos, en el suelo de la sala.

Debido al inminente calor que se propinaba el verano, todos fuimos felices de dormir en el suelo frío y debido a nuestro estado etílico, nadie sintió incomodo el dormir en sobre el duro cemento. Antes de caer, nuevamente en los brazos de Morfeo, un pensamiento cruzó por mi mente: “todos se habían cogido a mi novia menos yo y yo me había cogido a todas las mujeres presentes, menos a ella… que cagado…”.
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