sexo con un amigo en excepcionales circuntancias
por krista el 03-10-2011

Conocí a Barry hace un par de años, y nos hicimos muy amigos, compartimos secretos, intercambiamos experiencias sobre nuestras respectivas parejas, y nos interesamos en los gustos musicales del otro, etc.
Todo esto no pasaba más allá de la cálida amistad que puede surgir entre un hombre y una mujer, adultos y con los pies bien puestos en la tierra.
Luego de un tiempo, su pareja rompió con él… y en mí encontró una amistad aún más fuerte, lo apoyé y comprendí más que nunca, inclusive a veces mi novio me reclamaba ante tantas “atenciones desinteresadas por mi amigo”, y yo me encargué de dejarles claro a ambos (a mi novio y Barry), que lo mío con Barry nunca sería más que una bella amistad, y eso era lo que creía yo…Hasta ahora.
Él siempre fue muy atento y seductor conmigo, me visitaba cuando mi novio no estaba, pues estuvimos separados durante dos años, de Lunes a Jueves, por motivos estudiantiles, entonces, yo me sentía muy sola, soy hija única, entonces él me hacía compañía y nos divertíamos bastante… pero decentemente.
Siempre decía que mi caminar era muy sensual y provocativo, que parecía una modelo, yo soy bastante bonita, buenos melones y un culito respingón, que provoca tocar… Cuando nos íbamos de juerga, él me contaba discretamente sus fantasías conmigo, que le gustaría llevarme a una cabaña, desnudarme y besarme completamente…
Le gustaba verme comer las frutas de los tragos, porque decía que tenía una boca muy sexy… cuando bailábamos, me abrazaba la espalda de un modo que me erizaba los pelos… pero nunca llegué al punto de excitarme con sus caricias, algunas veces surgieron unos pequeños besos furtivos, pero se olvidaban al día siguiente.
Al cabo de un tiempo comenzaron las insinuaciones y las declaraciones de amor, los regalos y los ofrecimientos que iban desde un inofensivo “Me gustaría ser tu pareja” a un duro “Yo puedo darte más felicidad que él” (Según él podía hacerme más feliz que mi novio, material y económicamente hablando) Lo que él nunca se imaginó es que no existía mayor felicidad que la que yo tenía junto a mi novio, y que no lo necesitaba en lo absoluto. Todo esto ocurría de cara a mi cumpleaños número 20, para la cual fuimos a un bar junto a mis amigas, Barry nos acompañó, pero mi novio no pudo ir, pues estaba enfermo… y en cama.
Esa noche, fuimos a bailar y me abrazó y besó, con más fuerza que nunca… “Para la festejada…” murmuró… yo en ese momento no lo dimensionaba, pero por dentro me sentía muy mal… sólo quería ver a mi novio.
Y quién diría que ese pequeño acontecimiento, generaría un distanciamiento enorme entre nosotros… yo volví a mi vida normal con mi novio… y de a poco fui olvidando a Barry, hasta el punto que pasaron seis meses, en los que no nos vimos ni nos hablamos… hasta su cumpleaños… en que le hice una visita relámpago, pues iba de camino a la casa de una tía… y desde allí pasaron otros seis meses, en los cuales me mudé a la capital… para estar con mi novio y olvidar todo… habría sido un olvido completo… pero el destino de manera trágica me volvió a ligar a él…
El día que me visitó… esa misma noche Barry sufrió un accidente que lo dejó en silla de ruedas… Este incidente hizo que la depresión que yo atravesaba, por otros motivos, se encausara hacia su accidente… me volví muy temerosa y pasaba llorando… no quería asumir lo que le había ocurrido… ¡mi mejor amigo por años estuvo a punto de morir y no nos habíamos reconciliado aún!
Pasó un mes, en el cual lo llamaba casi a diario desde mi nueva ciudad, todo para saber de él… y reuní las fuerzas necesarias para hacerme la idea de que no podía seguir pretendiendo que no había pasado nada y que si lo iba a visitar él estaría de pie para recibirme, si eso no iba a ocurrir… la sola idea de verlo así me aterrorizaba por completo…
Además… como algo premonitorio, había comenzado a tener sueños eróticos con él… en los cuales hacíamos el amor hasta el cansancio… y yo se los contaba y él me proponía concretarlos… incluso me invitó a su casa un día que sus padres no estuvieron y no quise ir, aunque por dentro, mis hormonas deseaban que algo sucediera, mi “condición marital” no lo permitía, amo y amaré a mi novio siempre… aunque haya ocurrido lo que ocurrió.
Cuando volví a la casa de mis padres por vacaciones, me invitó a verlo… y acepté… me costó mucho contener las lágrimas al saludarlo… porque es algo tan ilógico… tan… extraño… casi injusto.
Esa noche dormí en su casa… en un sillón cercano a su cama… para evitar “problemas”… me puse un camisón largo hasta los tobillos… y me senté a su lado… comenzamos a conversar… sobre mi nueva vida, sobre el accidente y sobre nosotros… lloramos, reímos y nos abrazamos…
Yo puse uno de nuestros discos favoritos, hasta que comenzó a tocarme la espalda… y fue como si hubiese caído en un trance, en el cual no respondía por mis actos, lo que detonó que ambos nos encendiéramos, yo me sonrojé y el me pidió permiso para desabotonar mi camisón… a lo que con un leve movimiento asentí… ahora que lo pienso, no sé por qué lo hice.
Comenzó a desabotonar lentamente uno a uno los botones de mi camisón, hasta que mis senos quedaron al descubierto (yo duermo sin ropa interior, pero para esa ocasión sólo usé calzón, porque el camisón era un poco traslúcido) firmes y abultados por la excitación… comenzó a acariciarlos, luego los acercó a su boca (recordemos que él está acostado y no puede moverse desde la cadera hacia abajo)… y comenzó a recorrer los pezones con su lengua… lo cual aumentaba mi temperatura… comencé a respirar más rápido y mi sexo empezó a humedecerse…
¡Una cosa es que tu amigo te plante un besito al pasar y otro es que esté besándote las tetas!… tomó mi mano y la llevó a su pene, pero yo la quité… nunca había tocado otro excepto el de mi novio, y me daba una especie de asco siquiera el pensarlo… me dije a mi misma.
“Deja que te haga todo, menos acariciar tu sexo o penetrarte, y tu haz todo, menos llegar a su pene… ¿de acuerdo?”… y así lo hice… me recostó a su lado y seguía comiéndose mis tetas… amasándolas… besando el espacio intermedio… mordiendo mis pezones… siempre dijo que le gustaría juguetear con ellas… pero nunca pensé que lo haría tan bien (pero mi novio lo hace mejor…)
Con una mano apretaba mis pechos y con la libre comenzó a descender hacia mi sexo… ante lo cual susurré tenuemente… “Sólo por encima del camisón por favor…” y así, muy a su pesar, me imagino, lo hizo… de hecho, él quería que me lo quitara y quedara desnuda, a lo cual me negué rotundamente.
Ustedes se preguntarán y qué ocurre con los padres de él… bueno, eran las 3 de la mañana y todos dormían… con un sueño de angelitos… aunque yo estaba con medio cerebro pensando en saltar de ahí si venían…
Luego, en un arranque de calentura le dije…
“Quiero montarme sobre ti… pero no me penetres”… y él dijo, “Está bien… pero si me dejas continuar con lo que estaba haciendo… tus pechos son tan suaves… tan firmes, grandes como a mi me gustan…
Qué curioso, mi novio dijo lo mismo la primera vez que los vio… con la diferencia que eran los primeros en sus manos, y primera vez que los míos se dejaban tocar… con Barry era distinto… por lo menos yo era la sexta mujer en su cama, y de esas seis, la segunda que era sólo amiga… o sea, ¡se podrán imaginar que este tío se las trae!
Mientras me subí sobre su cadera, podía sentir su pequeño pene imposible de empalmarse… me imagino que por culpa del accidente… y comencé a moverme adelante y atrás, contrayendo y estirando mi torso… mientras él seguía succionando mis tetas… luego me depositó en la cama y mi pierna que me sobraba, pues estaba de costado, se enroscó en su cadera y me apreté a él… un poco más arriba, él continuaba con su labor… pero ahora lamía por completo mi pecho, como un poseso de mi cuerpo.
Fue entonces cuando decidí besar sus tetillas y lamer su estómago… mientras con mi mano toqué brevemente su pene… que aunque no estaba muy durito, secretaba algo… no creo que era semen, pero sí ese líquido previo a la eyaculación…
Fue ahí cuando le dije “Bueno, si yo hice lo que tú querías, ahora bésame…” y me dijo “No sé… compromete mucho” y yo le dije, eso es mínimo… después de lo que me has hecho, o acaso crees que soy una puta y que no beso… olvídalo entonces… me voy a dormir… y me tomó por la cabeza y me besó… yo le respondí y comenzamos nuevamente… a todo esto ya eran casi las seis de la mañana y yo tenía mucho sueño… y me fui al sillón… no sin antes darle las “buenas noches”
Al día siguiente, lo vi por primera vez en la silla… casi me desmayo… pero prometí ser fuerte… por él…
Antes de dos semanas, ya estaba de nuevo en su cama… no sé por qué lo hice… creo que me quedó pendiente algo… o simplemente se me dio la gana de ir… aunque nadie me quitaba el arrepentimiento que sentía y que aún siento…
Esta vez, fui con un piyama de dos piezas… pero de pantalón largo… y comenzó igual… pero aumentó la pasión y ya me dejé de regateos y me entregué al momento… no en un cien por cien, porque no olvidaba a mi novio ni por un segundo… y esta vez logró lo que quería… llegó a mi sexo… pero sobre el pantalón y con su mano, sólo con ella moviéndose por mi vagina habilidosa como una serpiente, me hizo llegar al orgasmo… me tapaba la boca para no gritar… quería que me la metiera hasta adentro… pero lo deseché al instante… él no puede hacerlo y aunque pudiera, somos amigos…! Y todo ocurrió nuevamente.
De esa vez no he vuelto a visitar… hace más de un mes que ocurrió y no tengo los cojones para volver a su casa… no sé… el sexo con mi novio es tan sublime que no quiero estropear todo de nuevo… se supone que cuando tienes sexo con alguien, lo disfrutas y no andas de culposa todo el día siguiente… aunque Barry me ha llamado diciéndome que quiere más… que me desea… yo me niego, sé que le molesta… y no sé que hacer…
Probablemente sea un chantaje emocional por su condición actual y que cuando vuelva a la normalidad me echará al olvido… pues cuando demuestro una negativa a sus ofertas, se enoja… yo creo que eso no es amistad… es calentura del momento… además, él tiene una novia desde un par de meses antes del accidente… y no lo han hecho… entonces, quiere satisfacerse conmigo… me parece muy… no sé… ofensivo.
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