mi profesor me aprobo con nota
por krista el 29-08-2011

Arrodillada en la cama y el detrás de mí, sus grandes manos en mis caderas, mientras iba taladrándome lentamente con suaves empellones que cada vez llegaban un poco más adentro, notaba como avanzaba entre mis carnes abriéndose paso, no notaba dolor tan solo un gran calor y es que además de los dos primeros orgasmos, había sido muy considerado al lubricarme primero con un dedo y luego con dos durante un buen rato tratando de “ensancharme” antes de apuntarme con el grueso capullo, testa de la verga que gastaba.
En otras ocasiones había tenido sexo anal, pero era la primera vez que lo estaba gozando de verdad y solo por “como”, ni tan siquiera antes de descubrir lo que estaba a punto de suceder, cuando llego al fondo paró, paso un brazo bajo mi vientre y se dobló sobre mi espalda para besarla al tiempo que con la mano libre comenzó a acariciarme el clítoris, eso me volvía loca una y mil veces, nunca tenía suficiente y bien que lo había descubierto y lo explotaba.
Cuando comenzó el metisaca fue algo soberbio, en cada ocasión casi salía del todo para en un lento y largo recorrido llegar al fondo otra vez, nada comparable a la urgencia que parecía que tenían “todos” los que le habían precedido por ese camino, me flaqueaban las piernas y para mi sorpresa note los primeros espasmos que preceden al orgasmo, pero era la primera vez que se presentaban con esa intensidad, alguna vez muy pocas había llegado al orgasmo con una “enculada”, por lo general era más por mis “amantes” por lo que consentía en ese tipo de sexo que parece que les da el “poder absoluto” cuando lo han logrado hacer con alguna mujer, hasta el momento no es porque me gustara especialmente.
Este caso era muy distinto, lo estaba gozando de verdad y él también lo notó, entonces comenzó a hacer pausas a medio camino de entrada, posiblemente para hacer que tardara más en llegar y lo estaba consiguiendo, notaba como se agitaba mi respiración y mi corazón se aceleraba cada vez algo más hasta que por fin no pude aguantar y comenzaron una serie de convulsiones en mi esfínter, no puedo asegurar si fue suficiente para él que tampoco aguanto más, o solo fue la señal para que se “soltar” pero comenzó a darme enérgicos y cortos caderazos, al final de cada uno de ellos notaba como el cálido esperma iba inundando mis entrañas, yo babeaba cabeceaba y las piernas me fallaban, los brazos cedieron y mi cabeza quedo sobre la cama, el brazo que había pasado bajo mi vientre cumplió su misión que en ese momento comprendí.
Evitar que se acabara cuando yo me tronchara y permitirle a él llegar a descargar del todo, antes de retirarse como así sucedió y fue solo entonces cuando lentamente salió de mi para con mucha delicadeza apoyar mi maltrecho y al tiempo satisfecho cuerpo sobre la cama, como en un murmullo oí que me decía si quería reposar un poco a lo que le respondí que si, como en brumas recuerdo que lo vi pasar frente a mi campo de visión, pero no fui capaz de seguirlo siquiera con la mirada, creo que me dormí un rato y fue cuando rememore como había comenzado todo eso.
Vivo y estudio en Rosario, en la universidad donde curso el último curso de “Ciencias empresariales”, la asignatura de “Control” es una de las “obligatorias”, que estaba segura después de contrastar las respuestas con los compañeros que la había suspendido, el profesor que da esa asignatura se le conoce entre el alumnado como “Carlos el cornudo” y no le va mal el nombre, su mujer alta ejecutiva de una multinacional se trasladó hace unos meses a Buenos Aires con su secretario, después de que un noticiario los sacara en la televisión apenas vestidos, al ser desalojados junto con otros “clientes” debido al incendio de un hotel muy “discreto” donde alquilan habitaciones por horas.
El divorcio fue rápido, pero el mote sabemos que llegó a sus oídos y se veía que siempre andaba de mal humor.
Fui a verle a su despacho, justo al día siguiente del examen y mucho antes de que las notas se “publicaran” ya que los exámenes había que corregirlos, al presentarme y decirle que “necesitaba” aprobar ese examen para no tener que repetir curso, me miro y con una mueca que quería parecer una sonrisa me dijo.
Las notas se corresponden con el examen siempre, ¿porque tendría que ser diferente esta vez?
Esa pregunta retórica me pareció algo cruel, pero me dejaba una posibilidad que trate de explotar y a mi vez le pregunte.
¿Esto lo podríamos hablar en otro ambiente, menos académico y de forma más personal?
Endureció un poco su mirada, la relajo y respondió casi en un susurro, la puerta del despacho estaba abierta.
¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar por una buena nota?
Entendí que jugaba conmigo y solo podía responderle de la forma que lo hice.
Hasta donde sea necesario, pero un suspenso en este momento representa para mi perder todo un año, ¿me quiere o puede dar la oportunidad de demostrárselo?
Sin apartar sus ojos de los míos me dijo.
Este próximo sábado ¿puedes acudir a una “reunión” en mi domicilio? Digamos a las 11 A.M.
Y me dicto una dirección de Roldán que apunté y donde le aseguré que acudiría, llego el sábado y tan solo con un vestido azul con estrellitas doradas muy pequeñas que sé que me favorece y sin ropa interior, con una rebeca pues aún hacia algo de fresco por las mañanas pero a mediodía llegaríamos a los 22 grados me dirigí al centro de Roldán en taxi, después ande hasta llegar a su casa, vi que se trataba de “un ranchito” rodeado de un gran jardín y una verja, toque al timbre exterior y me abrió, su semblante al venir a mi encuentro era otro muy diferente al que le había visto siempre.
Se trata de un hombre de unos 45 años robusto, camisa a media manga y una hermosa sonrisa, me hizo pasar a un gran salón y lo primero que me pregunto es si me apetecía tomar algo, no soy totalmente abstemia pero para mí era pronto, me sorprendió sirviéndose un zumo y ofreciéndome uno que sí tome, entonces me dijo.
Que quede claro, no quiero que haya malos entendidos, dime con tus palabras por si estas grabando esta conversación, que es lo que esperas de mí y que es lo que me ofreces a cambio.
No le respondí de inmediato, saque del bolso el móvil y le quite la batería delante de él, después de sacarme la rebeca hice caer mi vestido quedando totalmente desnuda y ante su atenta mirada, di un giro completo para que me viera bien y entonces le dije.
Lo que quiero-necesito es una buena nota en “Control” y para eso estoy dispuesta a tener sexo contigo, ¿creo que dicho esto nos podemos tutear verdad Carlos?
Solamente afirmo se acercó y comenzó a acariciarme los pezones de forma muy sutil, después de súbito comento.
Hace tres meses que no tengo sexo de verdad ya conoces como todos mi historia, imagino que tú sí que habrás tenido sexo “seguro” en los últimos días, eso no me importa a priori, solo quiero que me asegures que ha sido seguro y que además empleas algún tipo de anticonceptivo.
Me sorprendió la rotundidad en que lo dijo, pero le asegure que incluso con el chico con el que tengo en este momento una “relación” de puro sexo empleo condón y ¡Sí!, además estaba tomando la píldora desde hacía más de dos años y al mirarle de forma inquisitiva comento como sin darle importancia.
Si estas dispuesta a tener sexo conmigo sin condón podemos empezar cuando quieras, de otro modo tendrás que irte y ya leerás tus notas en el tablón como los demás.
Simplemente baje una mano y comencé a abrirle la bragueta, el no había dejado de acariciarme los pezones que en ese momento ya estaban más que excitados, oscuros erguidos y abultados, como deseando separarse de las grandes aureolas que los rodean, pude comprobar que él también estaba excitado, entonces imagine que tras tres meses “sin sexo” como había dicho, con una mamada estaría todo resuelto.
Me agache le baje los pantalones y ante mis ojos apareció la verga más grande con diferencia que había contemplado nunca, eso no me cabria en la boca ni descoyuntándome las mandíbulas, me limite a besarla en toda su extensión y después centrarme en el circuncidado capullo, que destacaba con su color rojo sobre la oscura verga llena de rugosas venas que solo con imaginármela dentro de mi hizo que me mojara como una perra en celo.
Cuando le pareció me alzo tomándome de los codos y quedando frente a él pegados ambos cuerpos, me abrazo y separándome del suelo me llevo a una habitación, al soltarme junto a la cama musito.
¿Estas segura? aún estas a tiempo de parar esto si es lo que quieres.
No le respondí, tan solo comencé a besarlo con pasión, hacía mucho rato que tenía ganas de hacerlo y él me correspondió con buena disposición, lentamente nos tendimos en la cama y sus manos parecían las de un malabarista, estaban en varios sitios a un tiempo o eso es lo que creí, cuando me di cuenta estaba totalmente encharcada y tenía tres dedos dentro de mi vagina, estaba follándome con ellos mientras todo un pecho estaba dentro de su boca que lo absorbía y con la punta de la lengua me daba “toques” en el pezón, ya más que martirizado.
Me soltó el pecho momentáneamente y saco sus dedos de la vagina, pero solo para colocarme encima suyo y con gran agilidad me apunto el grueso capullo en la entrada de mí ya muy mojado coño, entonces empujándome de las nalgas me hizo resbalar por encima suyo para además de restregar mis pezones por su velludo pecho, quedar ensartada como una aceituna solo que lo suyo NO era un palillo, era un tronco y de los gordos, cuando estuvo al fondo del todo, tomándome de los hombros me hizo erguir para quedar sentada sobre su vientre.
Mis rodillas quedaron junto a su cuerpo, estaba del todo abierta y con una mano se dedicó a acariciarme el clítoris mientras yo intentaba de alguna forma poder sacar las piernas hacia delante porque tratar de follar en esa posición era complicado, hizo el puente elevando sus riñones más de dos palmos de los míos, con lo que pude apoyar los pies bien en la cama y comencé mi particular cabalgada.
El siguió mi ritmo sin dejar de acariciarme el clítoris con una mano y los pechos por turnos con la otra y llego un punto en que note que ya no aguantaba más, fue la primera vez que tenía una eyaculación acompañada de los primeros espasmos que precedieron a un gran orgasmo, que no paraba pues cuando ya no podía más “Carlos” plegó las rodillas para empujarme hacia atrás y que me sirvieran de apoyo y fue él quien se encargó de seguir haciéndome subir y bajar resbalando por sus rodillas tomándome por la cintura, cuando ya no pude más se lo dije y paro dejándome al fondo y haciendo el puente otra vez permitió que sin salirme quedara tendida encima suyo de nuevo.
Seguimos así hasta que me sentí con fuerzas como para preguntarle cómo estaba a lo que respondió con un lacónico.
Entrando en calor, pero gracias por preguntar ¿Y tú que tal estas, con ganas de continuar o prefieres que hagamos una pausa?
Eso en el fondo me enfureció un poco, la mayoría de hombres con los que había estado a estas alturas ya se habrían corrido, estarían contentos y satisfechos pero al parecer “Carlos” necesitaba más y pensaba dárselo, que no fuera por mi causa que se rompiera el trato.
No le respondí y cuando me repuse un poco me arrodille sobre la cama ofreciéndole ambos agujeros para que eligiera, me estuvo paseando el grueso capullo arriba y abajo hasta que lo apoyo en la entrada de la vagina, apenas empujo y ya tenía medio capullo dentro, entonces di una fuerte culeada y me llego al fondo de una vez, me propuse hacer que se corriera pero para mi sorpresa no fue eso lo que conseguí.
Al rato de estar manchando él, culeando yo y bailando hacia los lados, haciendo todo aquello que sabia y lo que había leído o visto en alguna de las pelis porno que en alguna ocasión había alquilado para aprender y algo que improvise, ¡Solo! conseguí que ese pedazo de hierro candente que “Carlos” tiene por polla me hiciera ver el paraíso por segunda vez en poco más de dos horas, cuando comenzaron a fallarme las fuerzas por la intensidad del orgasmo note como sus manos en mis caderas sujetaban con más firmeza y siguió manchando hasta que le pedí que me dejase terminar, tan solo se quedó quieto al fondo y permitió que los espasmos fueran cediendo en intensidad y frecuencia, cuando creí que habíamos terminado.
Sin sacarme la polla noté como metía junto a su polla un dedo que saco totalmente impregnado de mi abundante flujo y con mucha delicadeza lo fue introduciendo en el culo, no me lo podía creer estaba dispuesto a seguir sin darme descanso, tampoco lo pedí pues estoy segura que no habría tenido inconveniente, se retiró hasta sacarme media polla pero solo para facilitar la entrada de los dedos que en esta ocasión fueron dos, que siguieron con la labor que había comenzado antes ese dedo solitario, comprendí enseguida que no era la primera vez que lo hacía y simplemente me deje hacer, tan solo recosté la cabeza sobre el colchón con dos propósitos, primero descansar los brazos y después facilitarle el acceso con los dedos tanto a la vagina como al culo.
Cada vez estaba más convencida que independientemente de lo que llegara a pasar con la “nota” había valido la pena estar con “Carlos” no había tenido la oportunidad de estar con alguien como él y en verdad no entendía como “su mujer” pudo encontrar a alguien que la tratara mejor con tanta diferencia como para cambiarlo, aunque esas cosas siempre son una incógnita, me saco de mis cavilaciones un beso dado en medio de mi espalda con más lujuria de la que podía imaginar, como un resorte me alce sobre los brazos quedando de a “perrito” como suelen decir y fue cuando llego la gran enculada con la traca final.
Me pareció notarlo a mi lado y al abrir los ojos ahí estaba mirándome como fascinado, entonces me dijo.
¿Quieres ducharte y asearte un poco antes de comer algo?
Le dije que sí, pero al tratar de ponerme en pie no pude, me dolía todo el cuerpo y no solo eso una serie de calambres me recorrían el cuerpo cómo relámpagos, viendo en que situación me encontraba bajó de la cama y sin dificultad me llevo en brazos al baño, me sentó en una banqueta mientras ponía el agua a una temperatura agradable tirando a caliente y con gran diligencia me lavo como si fuera una criatura, cuando le tocó el turno a los pechos no se entretuvo más de lo necesario, pero es que me lavo la vagina y el culo con igual diligencia y cuidado como lo habría hecho yo y en ningún momento mostro señales de querer algo más de lo que ya había tenido en la cama.
Al terminar me coloco un albornoz y él se cubrió con otro, entonces con una toalla me lio la cabeza para que no me enfriara, salimos al salón y vi que estaba la mesa dispuesta para dos y con una gran variedad de “platillos”, parecía un menú de degustación, comimos y bebimos, en este caso sí que tome algo de vino y al terminar me hizo sentar en un sofá junto a él y me ofreció tomar “unos mates” accedí aunque tenía una gran inquietud respecto al tema de las notas y por cortesía al momento espere, ya que cuando se toma mate nunca se debe hablar de cosas importantes, aunque fue él quien saco el tema.
¿Recuerdas lo que hablamos en mi despacho?
Le respondí que perfectamente y comenzó a reír y repitió la pregunta, yo no entendía nada y así se lo dije, entonces con mucha ceremonia comenzó diciendo.
¿Lo estás pasando mal, crees que te he maltratado, piensas que he abusado de una posición de poder para hacerte estar aquí hoy?
Pensé que lo más inteligente era decirle que no y que había ido por iniciativa propia y sin mentir le dije que había pasado hasta el momento un día inolvidable, entonces me dijo.
En ese caso no habrá nada que te haga enfadar, salvo que te dijera que sigues suspendida que no es así, estas aprobada y con nota. Tú y todos tus compañeros.
Eso me desconcertó mucho, pero cuando repitió una aseveración y pregunta hecha días antes, aún más.
Las notas se corresponden con el examen siempre, ¿porque tendría que ser diferente esta vez?
Comenzó a reírse a carcajadas y me dijo.
Diste a la pregunta una interpretación presupuesta y no razonada, cuando solo se trataba de que a tu vez preguntaras ¿Puede ser diferente esta vez?
Mi respuesta habría sido un rotundo ¡SI!
No entendía nada y al ver mi cara de desconcierto repitió.
¿Hasta ahora lo has pasado bien? de no ser así lo siento, la verdad es que cuando mi mujer “salió” en el noticiario, apareció junto a su secretario que se había sacado la chaqueta para cubrirla a ella, pero con quien estaba era con una ayudante y su secretario solo hacía las veces de tapadera, eres la única que lo sabe y me gustaría que siguiera siendo así.
Entonces pregunte que todo eso que tenía que ver con mi nota y su respuesta me lleno de una serie de sentimientos encontrados, pasión pena odio envidia lujuria todo en uno.
Te ofreciste a tener tu buena nota a cualquier precio, antes de llegar más lejos te pregunte si querías rectificar tu actitud, estar contigo ha sido fabuloso, no pensé que pudiera llegar a gozar nunca tanto con alguien como contigo, pero el caso es que este será el último examen que haré, dejo la Universidad y me paso al sector privado, poco después de acabar el examen sin mirarlos siquiera queme todos ellos, mi intención es poner una buena nota a todos mis alumnos como despedida.
Callo unos instantes y prosiguió.
Te ofreciste tan decidida que no me pude resistir a tratar de estar contigo, en todo el tiempo como docente no lo he hecho nunca, pero lo cierto es que desde que comenzaste a asistir a mis clases “me llamaste la atención” y esta vez tampoco habría intentado nada pero sucedió que te ofreciste de una forma tan “lanzada” que me deje seducir por ti.
Solté el mate y me abalance encima suyo, no para pegarle que habría sido lo más lógico, para besarlo y después de sacarme el albornoz que deje en el suelo y soltarme el pelo me arrodille entre sus piernas y entonces sí que pude engullir del todo su oscura verga que en ese momento estaba “morcillóna” y que pronto “despertó” por efecto de mis manejos, iba creciendo mientras me adaptaba al tamaño que tomaba en cada momento.
Cuando ya no pude tenerla entera dentro de la boca deje solo lo que me cabía llegándome el capullo a atrancar la garganta, me separaba lo junto para tomar aire hasta que me decidí a ir fallándome la boca lentamente con ella, poniendo especial cuidado en no dañarla con mis dientes pensé que lograría que se corriera pero cuando me comenzaron a doler las mandíbulas, ante el riesgo de tener un calambre o espasmo y hacerle daño opte por sacarla, tire de sus huevos suavemente, lo suficiente como para que “Carlos” se quedara justo al borde del sofá.
Coloque esa maravilla entre mis pechos y apretándolos de lado logre que quedara rodeada del todo, entonces comencé una “cubana” arriba y abajo, en cada ocasión que aparecía el capullo entre mis tetas aprovechaba para darle un lametón y entonces sí que logre llevarlo a un estado de excitación que acabo con una gran eyaculación, en parte a mi boca algo que no me desagradó pero también sobre la cara y como no los pechos.
Fue tan abundante como la anterior con la que me obsequio por la mañana algo del todo exagerado y lo mejor fue que cuando dejo de soltarme descargas por doquier, me alzo del suelo echándome sobre sí que se dejó vencer hacia detrás, quedaron nuestros cuerpos totalmente embadurnados de su semen y además me beso intensamente, como tratando de recuperar restos suyos dentro de mi boca, eso me gustó mucho pues significaba que no le resultaba repulsivo, como en algún caso que me había encontrado, de tener que enjuagarme la boca después de una mamada y antes de un beso.
Después de montar el teléfono y llamar a una amiga para decirle que pasaría la noche fuera de casa pero que diría que estaba con ella, llame a casa y pase hasta el domingo al mediodía con “Carlos”, tratar de explicar cómo fue ese primer fin de semana sería MUY largo, solo recuerdo que fue sensacional, cuando después de comer el domingo, nos vestimos y me acompaño hasta “Rosario” para que no tuviera que tomar un taxi, quedamos en que nos veríamos, para lo que me dio su número de móvil.
Lo llame y quedamos para el viernes próximo en un café de Rosario, hablamos un rato y cuando quedo todo claro, partimos hacia su casa donde pasamos otro de los muchos fines de semana que hemos compartido, lo tratado fue algo un tanto “peculiar”. Llegamos al acuerdo de por ambas partes tratar de encontrar una pareja si nos interesaba ya que nuestra relación seria puramente sexual, pero había una premisa que ambos estuvimos de acuerdo en respetar.
El sexo con terceros hasta que acordáramos otra cosa seria con condón, respetando ese compromiso seriamente, lo llamado “promiscuidad” no nos afectaba y por tanto nosotros seguiríamos sin emplearlos y sin correr riesgos, ese ha sido el fundamento de una “amistad” que después de dos años aún dura.
Termine la carrera, “Carlos” me ayudo a encontrar un empleo en una empresa del sector, diferente a la suya para no tener problemas y me independice, tengo un pequeño apartamento donde vivo bien, conozco a un chico “Luis” desde hace unos meses y no sé si llegaremos a algo, pero sigo respetando el pacto con “Carlos”, aunque le deje muy claro a “Luis” que entre semana estaremos juntos si quiere, pero que los fines de semana los seguiré pasando con “Carlos” y todas las semanas me lleva a tiempo, de comer en casa a mediodía del Domingo con los míos.
COMENTARIOS
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dulcesil | 04-09-2011 |
EXCELENTE tu relato!!!  |
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