Disfruta de videos gratis, peliculas porno, fotos porno y mucho sexo gratis

Panel de Control

» Chicas Conectadas

» Gente conectada ahora

    Ver todo el listado...

    » Videos Destacados

    iniciada en el porno por su hermano
    Visitas: 179674 Votos: 85
    lesbianas en un ascensor
    Visitas: 105145 Votos: 48
    estudiante se tira a su profesora
    Visitas: 130052 Votos: 31
    engaña a su mujer con una prostituta transexual
    Visitas: 150817 Votos: 36
    probando un pollon por primera vez
    Visitas: 200721 Votos: 47

    » Fotos Destacadas

    espiritual y terrenal a la vez
    Visitas: 18180 Votos: 28

    el juguete de los pitufos
    Visitas: 31688 Votos: 43

    coño latino penetrado por un pollon
    Visitas: 51889 Votos: 34

    » Relatos Eróticos

    no se volvera a repetir


    Volví a ponerla a cuatro patas y suave aunque firmemente separé sus nalgas co... 


    triunfo con un anuncio en la web

    Él se anunció en una página web, una de relatos como esta. En vez de narrar ... 


    mi primera follada por el culo

     Agarré mi pene por la base y apreté contra su agujero. Lo ví aplastars... 


    dandonos un baño

    Terminamos de bañarnos y me dijiste que cada vez que nos bañáramos fuese as&... 


    desvirgado por mi propia hermana

    Mi manubrio daba saltos de alegría de que lo mimasen de aquella manera, pues jamás ... 


    » Inicio » Relatos Eroticos » gays » la putita de dos negros

    la putita de dos negros

    por krista el 25-07-2011

    Después de aquella noche donde el Mandingo me hizo una redoblona con su amigo, tomándome por sorpresa; si bien gocé bastante, también me sentí muy humillado. Me quede muy preocupado, pues sentía que había cedido, me había entregado sumisamente a aquel ocioso y sabía que no tendría forma de volver atrás o negarme a nuevas exigencias del mismo tipo. Pensaba con que excusa podría negarme a nuevas peticiones, si había cedido a todo aquello. Había permitido que me llevara demasiado lejos.

    Aquel sábado en la mañana, camino a casa, el Mandingo habló poco, escuchaba música y tarareaba las canciones, se notaba muy contento por lo que había hecho conmigo. Ya cerca de casa me dijo que como su sobrino (mi compañero de clases) no había podido tener relaciones conmigo ese jueves, que había coordinado con él para que yo fuera a su casa el domingo en la mañana. Que su familia estaría fuera y era una perfecta ocasión para que el saciara sus deseos sexuales conmigo nuevamente.

    Le dije que prefería dejarlo para otro día, que el mejor que nadie sabía que me habían dado muy duro. Contando las veces que me había cogido el y su amigo, sumaban en total 6 polvos durante toda la noche. Me ardía él ano y dolía todo el recto. Además estaba agotado. Él dijo que eso no importaba, que tenía que ir a casa a darle el culo a su sobrino. Yo dije que estaba bien, pero sólo para salir del paso, en verdad no pensaba ir al día siguiente.

    No sé si por mi cara o qué, pero él percibió que tal vez yo mentía, entonces me dijo, que no se me ocurriera faltar, que si fallaba me iba a castigar, no sé si lo decía en serio o no, no sabía si se trataba de un castigo en verdad o hacerme gozar, pero recordé como me había hecho llorar antes. Entonces pensé que debía hacer lo que se me pedía.

    Ese domingo en la mañana fui a casa de mi compañero y su tío dispuesto a satisfacer sus caprichos sexuales. Si bien todavía tenía el culo adolorido, esa mañana me levante con unas tremendas ganas de seguir siendo su puta.

    En la casa sólo estaban ellos, el resto de la familia había salido. El negro (me refiero a mi compañero, porque ambos eran negros) fue quien me recibió, en su rostro se notaba el entusiasmo por aquella visita.

    Sin preámbulos me hizo pasar a su cuarto y en un dos por tres yo estaba de rodillas mamando su verga. La verdad, que con las cogidas que me habían dado del viernes al sábado, yo aún estaba adolorido, fui porque lo considere mi deber de putita.

    Mientras lamía y chupaba aquella pinga negra y cabezona, el Negro me dijo que su tío le había comentado que yo era una puta muy regalada, que aquel viernes el (Mandingo) y un amigo me habían hecho una redoblona (trio) y yo lo había aceptado sin chistar.

    Aunque no todo era cierto, pues fui “sorprendido”, no dije nada, pensé no tenía sentido defenderme. Me molestó que el Mandingo comentara aquello, era claro que él quería desprestigiarme aún más con el Negro y que este último no tuviera consideración alguna conmigo, que olvidará completamente que era su “amigo” y me tratara como se lo merece una puta tan regalada.

    Luego de la mamada, el Negro untó mi culo con bastante vaselina y se preparó a penetrarme. Le pedí que por favor no fuera rudo. La cogida fue digamos normal y salvo una que otra vez que fue muy a fondo, de verdad él no fue malo conmigo, cosa que agradecí. Me dolía el ano, no un dolor agudo, sino algo constante por el maltrato recibido el sábado, es como cuando uno recibe un golpe o hace ejercicios, la zona queda sensible. Finalmente eyaculó muy abundante en mis entrañas, pero yo aún estaba muy lejos de lograr un orgasmo anal.

    Una vez el acabó, aún ensartado, comencé a masturbarme como lo había hecho otras veces. El me detuvo, me dijo, aguántate, mi tío dijo que cuando terminara que subieras a su cuarto. Me sentí un poco desesperanzado, tenía muchas ganas de pajearme. Por otra parte me daba vergüenza ver al Mandingo, por aquello de que él y su amigo, me habían orinado en la cara.

    A penas el Negro me sacó la polla, le grito al tío comentando que ya había acabado. Mi culo aún goteaba líquidos cuando el Mandingo tocó a la puerta. El Negro abrió, entonces el Mandingo entró y me vio sin pantalones, tomó mi ropa interior y me limpió el culo con ella.

    Subí desnudo hasta su cuarto, una vez allí, descubrió su pipe (como ellos le decían) ya lo tenía a reventar, parado y duro como un mástil. Me incliné a mamar, pero él me dio vuelta violentamente, me acostó boca abajo en su cama. Esa actitud, presagiaba que sería una cogida fuerte. A pesar de lo mal que me había tratado últimamente y que nunca había hecho caso de mis negativas, le dije, por favor, no me hagas daño, suave por favor. El respondió, te he dicho que cuando quieras algo tienes que jalarme bolas (adularle) decirme papito o señor y suplicar si es que quieres algo.

    Me sentía contrariado, pues si bien este hombre me había hecho gozar como nunca antes, también me había hecho sufrir y humillado como nunca antes. Pensé de qué vale suplicar y rebajarme. Me llené de orgullo y no dije nada más.

    Entonces el colocó una almohada debajo para levantar más mi culo. Me penetró a fondo, metió todo cuanto pudo, me lastimó bastante con esa clavada, si bien tenía el culo abierto, en lo más profundo de mi estaba aún adolorido, por lo que esto no hizo sino agravar la situación. Mientras me aprisionaba con sus brazos, me dijo, te voy a hacer llorar de nuevo por portarte mal. Respondí, no es justo, he hecho cuanto me has pedido. El siguió, si pero te voy a quitar ese orgullo que tienes, vas a ver como en un rato estás suplicando.

    Entonces preferí humillarme en ese momento antes que ser castigado. Para ser honesto, yo sólo necesitaba un empujoncito para regalarme. Le dije, está bien papito, quieres que te jale bolas, bueno, si te jalo, soy tu jalabolas, pero no me lastimes, qué quieres que haga? El respondió, algo para contentarme, algo que me convenza que no te castigue. Le dije, acuéstate boca arriba. El así lo hizo. Entonces comencé a mamarle la pinga, mientras se la lamía, le decía, papi, te suplico por favor no me castigues, anda no seas malo, lamia esa verga, se la besaba y luego volvía, no seas malo conmigo, sabes que te doy el culo cuantas veces quieras, pero no me castigues. Estuve un rato chupando esa pinga mientras comentaba cosas como las que he relatado. El mientras tanto, gemía o gruñía un poco y decía, eso es, así me gusta. Le excitaba mucho verme suplicando.

    Me preguntó, que prefieres, cabalgarme o que te clave con todo en cuatro patas. Antes de responder pensé bien y le dije, yo hago lo que tú me digas papito. El volvió, pero qué prefieres. Entonces pensé que de pronto era una trampa o algo así, le dije, si quieres un rato en 4 y otro arriba, con nalgadas si quieres. Al parecer verme tan sumiso lo excito mucho, por lo que de pronto sentí un chorro de semen en mi boca. Chupe fuerte para tragar hasta la última gota y luego me separé.

    Luego bajé a buscar mi ropa e irme. Pero el Negro ya se había repuesto, por lo que me volvió a coger. Fue una cogida muy rica, aunque me dolía el culo, me hizo acabar finalmente por el culo, me follaba con buen ritmo y sin hacerme daño, se cuidaba de no ensartarme a fondo. Luego lo cabalgué un rato hasta que se vino. No aguanté el deseo y me pajeé hasta acabar sobre su pecho.

    Finalmente me fui a casa.


    • Visitas 7807
    • ¡VOTA!

    Tags:    gays   relatos eroticos   dominacion   trios   negros  


    COMENTARIOS

    Para poder escribir comentarios tienes que registrarte. Es rápido y gratis, además podrás contactar con otros usuarios y enviarles mensajes!. Pincha aquí para registrarte en 1 minuto.


    Para poder escribir comentarios tienes que registrarte. Es rápido y gratis, además podrás contactar con otros usuarios y enviarles mensajes!. Pincha aquí para registrarte en 1 minuto.

    2001 - 2011 © www.puritanas.com | Diseño, imagenes y logotipo protegidos © | Solo mayores de edad