trio en pleno acceso de fiebre
por krista el 13-04-2011

Era viernes por la noche y yo estaba en la cama con fiebre y sin ganas de salir a ningún lado. Sara estaba loca por salir de marcha y divertirse un poco. Prefirió quedarse en casa a cuidarme sin manifestar ningún tipo de mal humor.
Quizás debido a la fiebre o al cansancio, no estaba muy lúcido que digamos y decía más de una tontería.
Me desperté con el sonido del timbre.
SARA: debe ser Ignacio, que le he contado que estaba aquí aburrida y ha venido a que le pase unas fotos.
Mi novia me dio un beso y se fue. Me sentía realmente cansado, y sin apenas esfuerzo me quedé dormido.
Tras un sueño angustioso me desperté. Estaba bañado en sudor. Me sentía realmente sediento.
LUIS: Saraaaaaaaaa – La llamé.
Al poco apareció ella por la puerta seguida de su amigo Ignacio.
SARA: dime mi amor ¿Cómo estás?
LUIS: Hola Ignacio – saludé a su amigo de unos 32 años, 6 más que ella – . Regular. ¿Podrías traerme un vasito de agua por favor?
SARA: ¡Claro!
Mi chica se fue a la cocina. Ignacio me dijo medio en broma:
IGNACIO: Tío, recupérate pronto porque tu novia tiene ganas de marcha. Y no me refiero sólo a ir de discotecas.
LUIS: ya.
IGNACIO: pero tranquilo, que no he hecho nada mientras que tú dormías.
LUIS: tampoco me habría enterado, así que, qué más da.
IGNACIO: ¡qué dices tío! Viéndola con esa camisetita escotada, sus pantalocitos vaqueros apretados y esa melenaza morena que tiene no veas la de cosas que se me han pasado por la cabeza.
Justo en ese momento llegó Sara con el agua.
Bebí el agua y Sara se tumbó a mi lado mientras hablaba con su amigo. Cerré los ojos y me abracé a ella desde detrás quedándome medio dormido, pero escuchando lo que decían.
SARA: ¿de qué hablabas con Luis?
IGNACIO: ah, de nada.
SARA: ¿cómo que de nada? Me ha parecido oír algo que decías que si no sé qué de una camisetita escotada y no sé qué más…
IGNACIO: bueno, tu chico, que me decía que le daba igual lo que yo pudiera hacerte mientras estábamos a solas.
SARA: ¡sí, claro!
IGNACIO: ¡qué sí! Pregúntale, ya verás.
SARA: ¿es verdad cariño?
LUIS: mmmm – refunfuñé medio dormido.
SARA: ¿es verdad lo que dice Ignacio?
LUIS: lo que tú digas cariño – dije con voz somnolienta.
SARA: Ya verás cómo se despierta.
Sara cogió mis manos inertes y las llevó hasta sus pechos. Dirigió mis dedos por debajo de los suyos para que le manoseara las tetas al tiempo que restregaba su culito sobre mí.
IGNACIO: cómo sigas así el que va a reaccionar voy a ser yo.
SARA: yo creo que ya has reaccionado – dijo mirando su paquete.
Ignacio se tiró sobre la cama y empezó a besar a Sara. Devoró primero sus labios para después mordisquear su cuello. Le subió la camiseta y el sujetador y le lamió y chupeteó las tetas.
Yo, consciente de lo que estaba pasando, me recosté y empecé a morrear a mi novia.
Ignacio y Sara se quitaron las partes de arriba el uno al otro. Ella se encaramó sobre él y empezó a chuparle los pezones. Le empujó sobre la cama y le desabrochó el pantalón dejando a la vista una polla totalmente erecta.
Terminé de quitarme el pijama cuando ella ya llevaba un rato chupándole la polla a su amigo. Aproveché su postura a cuatro patas para quitarle el pantalón y el tanga. Le empecé a comer el coño que ya estaba empapado.
IGNACIO: ¿ya me has dejado su coñito preparado?
El chico cogió a mi novia por las nalgas y la colocó a su lado para penetrarla en la postura del perrito. Jugaba con su prepucio sobre los labios de ella hasta que al final se la metió. Aproveché el momento para acercar mi polla a la boca de Sara. Ella me la chupaba a ratos, distraída por el placer de la follada que le estaban dando.
Cambiaron de postura y ella le empezó a cabalgar muy deprisa. A mí no me hacía ni caso, así que me la empecé a cascar observando el espectáculo.
Sara se tumbó abierta de piernas en la cama e Ignacio se lanzó como un animal sobre ella y la empezó a follar como si quisiera hundir el colchón. Ella pidió mi pene, y me la mamó de forma entrecortada hasta que dejó de hacerlo y me tumbé al lado de ellos masturbándome lentamente.
Ignacio no aguantó más, se la sacó y se corrió sobre su tripita dejándola encharcada.
El chico cogió su móvil y empezó a grabar un vídeo del cuerpo de mi novia. Ella, entre risas, se subió encima de mí y sin esfuerzo se metió mi pene en su vagina encharcada. Empezó a follarme sin que yo hiciera apenas nada hasta que no aguanté más y me corrí entre gritos dentro de su coño. Ella se levantó, y gotitas se mi semen resbalaron desde sus labios inferiores.
Ignacio nos propuso quedar el fin de semana que viene si yo me encontraba mejor para salir de marcha… aunque eso es otra historia.
COMENTARIOS
Para poder escribir comentarios tienes que registrarte. Es rápido y gratis, además podrás contactar con otros usuarios y enviarles mensajes!. Pincha aquí para registrarte en 1 minuto.
Para poder escribir comentarios tienes que registrarte. Es rápido y gratis, además podrás contactar con otros usuarios y enviarles mensajes!. Pincha aquí para registrarte en 1 minuto.