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mi prima fue mi primer amor

por krista el 26-01-2011

Siempre estuve enamorado de ella, pero era algo platónico, los sabia muy bien, desgraciadamente habíamos nacido siendo primos, yo un año mayor que ella, aunque siempre me gustó nunca hice un solo intento por acercarme un poco mas. Y no es por nada pero en mi familia hay unos excelentes ejemplares de mujer, ella en particular tiene unos rasgos muy atractivos, mide 1.75 mts. de estatura, piel morena muy clara, apenas parecería un delicado broceado, cabello castaño claro casi rubio cuando el sol lo ilumina, largo hasta media espalda y lacio con una caída natural muy bonita, un rostro perfectamente simétrico, rasgos afilados, una mirada muy coqueta y una sonrisa blanca, casi como si fuera modelo de comercial de crema dental, en resumen una joven muy guapa. Cuando estaba su belleza en plenitud tenia unas formas delgadas y cintura diminuta, tan increíbles como su carácter altanero, sin duda sabía la clase de mujer que era, tenía pretendientes por montones.
Por circunstancias del destino ella se embarazo de su novio y el patán aquel la dejo sola, cuando me enteré de esa desafortunada noticia me dieron ganas de casarme con ella sin importar lo que nos dijeran los demás, solo había un problema, yo a ella no le interesaba en lo mas mínimo. Hace 8 años de ello, cada quien tomo su camino.
Durante ese tiempo no supe mucho de ella, hasta hace unos pocos días que nos volvimos a encontrar en una reunión familiar, ambos con hijos, ella gano algo de peso después del embarazo y como muchas mujeres lo saben, algunos de esos kilos nunca se pierden, definitivamente ya no tenia la cintura diminuta de la juventud, sin embargo no supera los 70 cm. y además esa insignificante diferencia estaba opacada por otros cambios mas notorios, como el prominente busto y los glúteos bien formados que la maternidad le regaló, en resumen había pasado de una joven guapa a ser una mujer hermosa. Eran atributos que todos los asistentes masculinos de aquella reunión no pudimos dejar de notar. Además uno de los beneficios de ser madre soltera es que no tiene quien le prohíba arreglarse y vestirse como a ella le parezca y sabe como hacerlo, sus pantalones de vestir bien ceñidos al cuerpo y esa blusa formal pero muy sexy eran la prueba de su buen gusto. Paso la velada cada quien en sus rollos, hasta que fui al área de juegos donde los hijos de ambos estaban.
Ahí por fin la saludé después de tantos años de no cruzar palabra alguna, de inmediato me respondió con una enorme sonrisa, me sorprendió por completo, al parecer el ser madre también la hiso más humilde y amable, la mire a los ojos y comenzamos a charlar, por un instante realmente no supe nada de lo que me dijo, solo podía fijar mi mirada en ese bello rostro y conservar en mi mente cada detalle de el, pareciera que tenia un ángel frente a mi. Debí tener una cara de idiota por que creo que ella lo notó, se sonrojo un poco giro la mirada un tanto apenada, yo recompuse hablando de otro tema para no hacerla sentir ofendida, y sin mas continuamos con la charla, platicamos de todo, la familia, los niños, nuestros años juveniles, lo que sucedió en esos años que no nos vimos, etc. Pero ni por un solo momento pude despegar mi mirada de esa bella mujer. Pasamos tanto tiempo ahí que nuestros hijos se agotaron de jugar y pedían ir a descansar ya, nos despedimos no sin antes intercambiar números telefónicos.
-“bueno, nos vemos, que sigas igual de guapa y cuídate”
+”igualmente, me gustaría que en otra ocasión continuemos con nuestra charla”
Yo decidí llevar a mi familia a casa, todo paso con normalidad, unas horas después recibí una llamada de unos familiares que continuaban en la reunión y me pidieron que pasara por ellos pues ya habían bebido mucho y no podían manejar. Regresé al lugar, ella seguía ahí, pero ya estaba sola, seguramente su hijo ya se habría ido a descansar, no pude resistirme, esa noche me sentía especialmente con suerte, le envié un mensaje a su celular “Hola, estoy afuera, te estoy esperando para terminar la charla que dejamos pendiente”, que idiota soy, pensé. Estaba a punto de retirarme cuando la vi salir, era la hora de la verdad, quería que me comiera la tierra, cada uno de sus pasos se me hacían eternos, y por fin escuche su linda voz:
+“¿y a donde vamos?, por que aquí hay mucho ruido y así no se puede charlar”
-“tu dime, yo hace mucho que no ando por la región”
+“esta bien, sube al auto, yo se de un buen lugar”
Conduje por un rato, no podía articular palabra alguna, el silencio lo rompió nuevamente ella:
+”después de tanto tiempo ¿aun crees lo que dijiste antes de irte?
-“¿que cosa?”
+”que aun soy guapa”
-“desde luego, a ti la maternidad te siento de maravilla, es mas, creo que eres mas guapa que antes”
+”de verdad lo crees o ¿es que todavía sigues enamorado de mi?”
-“¿disculpa?, ¿quien te dijo eso?”
+“hace mucho tu amigo me confeso que cuando éramos chicos estabas enamorado de mi y que incluso querías casarte conmigo cuando supiste lo de mi embarazo ¿es eso verdad?”
Dudé en contestar y fingiendo calma respondí:
-“es verdad, pero esas son cosas de jóvenes locos e inmaduros, ¿no crees?”
+”tienes razón y no te apenes, yo también en algún momento me sentí enamorada de ti”
Reímos bobamente, la tensión se había roto finalmente.
+“en aquel tiempo yo estaba pasando por cosas muy difíciles y estaba perdidamente enamorada de mi novio, creo que aunque me hubieras propuesto algo no habría aceptado, aunque saber que había alguien dispuesto a arriesgar todo por mi fue un gesto muy lindo de tu parte y nunca lo olvidé”
-“pues gracias”
+”pero sabes, … dicen que… el amor de juventud… es el único verdadero”
Sus palabras me dejaron frio, no supe que decir de momento.
-“pero somos primos, sabes bien que eso nunca podrá ser diferente”
+”lo se y siempre quise saber que hubiera pasado si no hubiéramos nacido siendo familia, si no tuviéramos esa atadura social y ese lazo de sangre”
Era demasiada información para mi cerebro…
-“detente aquí”
Pensé que después de ese extraño momento ella tendría ganas de salir huyendo, pero estaba equivocado, ya habíamos llegado a las afueras de la ciudad y ella me había señalado la salida hacia un auto hotel. Di la vuelta y entramos al lugar, pedí una habitación mientras que el encargado del lugar miraba por la ventanilla de mi auto según el, “para ver cuantas personas ingresarían”, seguramente su mente morbosa quería saber quien era mi acompañante, ella en lugar de apenarse con aquella mirada se recargó a mi hombro, tomo mi brazo y me dio un beso dulce en la mejilla, me quede petrificado con esa reacción, pasamos a la habitación tomados de la mano como si fuéramos novios.
Dentro de la habitación por fin a solas la mire fijamente:
-“estas consiente de lo que estamos haciendo”
+”sabes tan bien como yo que lo único que nos ha detenido desde hace años es el hecho de que somos familiares”
Y en ese momento me dio un dulce beso en los labios:
+”y eso nos impide tener una relación formal, pero no me impide desearte con la pasión que siento en este mismo instante”
La abrasé tiernamente y poco a poco la acerque a mi hasta que nuestros cuerpos estuvieron completamente juntos, ella me tomo por la cintura para que no me apartara, tome su lindo rostro con cariño y respondí su beso anterior de la misma forma. Creí que ese primer beso seria lleno de nerviosismo o rechazo, pero fue todo lo contrario, fue algo muy natural, nuestros labios se entendían a la perfección, cual si fuéramos pareja desde hace años, parecía que todo encajaba a la perfección como las piezas de un rompecabezas que podríamos armar con los ojos vendados.
Los besos continuaron de la misma forma en un principio, tiernos y amorosos, sin decir una sola palabra, poco a poco la pasión substituía la ternura, nos dejábamos llevar por nuestros instintos, el suave rose de mis labios sobre los suyos se convertía en deliciosas succiones de su labio inferior que una vez atrapado entre los míos, mordí delicadamente, su cuerpo respondió con una sacudida que recorría toda su espalda haciendo que su vientre rozara al mío, su boca se entreabrió para soltar un suspiro, su aliento justo en mi nariz era enervante, aproveche para invadir su boca con mi lengua, el único obstáculo fue su la suya entrelazándose, esta ves ella me atrapo con sus labios, solo los abrió para con ellos devorarme, eran los besos mas apasionados y románticos.
Para ese momento éramos unos novios que no se habían visto hace tiempo, desesperados de sentir el uno al otro, no podía saciar mis ganas de probar mas de ella, de su divino ser, estábamos en perfecta sincronía, yo sabia que era lo que ella quería y a su ves ella sabia lo que yo estaba deseando. Lejos de hartarme separa mis labios de los suyos solo para bezar su lindo mentón con un rose al principio y después con una exquisita succión que continuaba por el largo de su afilada mandíbula, hasta llegar cerca del lóbulo de su oído que fue mi siguiente objetivo.
Su lóbulo fue succionado, mordido, besado y amado por mi boca, mientras que ella se saciaba con mi cuello, podía escuchar que unos jadeos aparecían en escena al tiempo que sus uñas se clavaba placenteramente en mis costados, necesitábamos ya mas uno del otro, instintivamente fuimos hacia la cama para poder tener mayor libertad para amarnos, las carisias tiernas ya se habían modificado, ahora buscaban tocar cada centímetro de piel que tuvieran a su alcance, mi boca no paró ni un segundo de besarla, era la único en lo que podía pensar, mi saco ya había quedado en el suelo hace bastante rato junto a su abrigo negro, ahora estaba yo desabotonando su blusa al tiempo que mis labios bajaban por su cuello hasta sus hombros, los besos eran mas parecidos a mordidas dulces, su blusa roja había cedido, continué mi recorrido hasta su pecho que aún seguía protegido por un elegante brasier negro de media copa, el broche frontal de esa prenda me facilito el camino, continué besando por su pecho hasta el canal de entre sus senos solo para admirar con fascinación las formas de su perfección que era obvia con la ropa puesta y plena en mis ojos en ese momento, eran unos senos redondos con un buen volumen y los pezones muy bien situados, paraditos diría yo, la aureolas del pezón de color avellana me invitaban a probarlos, bese con mucho cariño por todo alrededor de sus divinos senos siguiendo una espiral que culminaba en sus pezones, solté un poco de mi tibio aliento sobre ellos, respondieron de inmediato poniéndose duros, los rose con mis labios, ella arqueo la espalda en ese instante, lo cual hiso que mostrara los pechos en todo su esplendor, los rose nuevamente, ahora un suspiro escapaba de su boca para reintegrarse a besar mis hombros y mi cuello, tome su pezón entre mis labios, lo apreté un poco, lo solté y mi lengua hiso contacto con la punta de el, mis manso recorrían todo su cuerpo y mi boca continuaba el ritual de tributo a sus senos, alternando uno y otro sin cesar, mis manos fueron a su cintura solo para desabrochar su pantalón, para mi alegría ella ya lo había hecho, solo tuve que terminar el trabajo de sacarlos, pude sentir su panty que era de encaje y hacia juego con el brasier.
En mi ya no quedaban mas prendas que mi bóxer, el cual dejaba ver la masiva erección de mi miembro atrapado en el interior, seguimos deleitándonos el uno del otro, ella recorría con sus manos mi espalda, mis costados y mi pecho, embelesada, podía notar que hacia mucho deseaba tenerme, mientras que yo hacia lo propio en sus senos, su cintura su cadera y sus kilométricas piernas torneadas, las recorrí cientos de beses, mi boca seguí besándola por el costado y se dirigió a línea media de su cuerpo descendiendo entre caricias por su ombligo y un poco mas abajo, tomé su panty y comencé a retirarla al tiempo que seguía besándola por un costado de su pubis, lo tenia al natural, el bello de su cuerpo era claro, seguí besando y mordiendo con dulzura bajando por sus piernas hasta que pude sacar por completo la panty, me detuve en sus pies y los besé, no podía hacer mas pues estaba rendido ante ellos.
Ella se acomodó recostada sobre la cama de tal forma que quedamos frente a frente mientras que yo seguía besando sus pies hincado, era una reina para mi; con su otro pie toco el bulto que se había formado bajo mi bóxer y lo acarició suavemente, después con el mismo intento liberar mi miembro de la prisión, yo entendí el mensaje y me deshice de el bóxer quedando con una impresionante erección al aire, fue un momento muy erótico amenizado por la luz tenue de la habitación.
Tomé uno de los preservativos que había sobre el buró, ella se apresuro a robarlo de mi mano y lo arrojo al fondo de la habitación:
+”¡NO!, he esperado mucho tiempo por ti y ahora que te tengo quiero sentirte por completo, sin nada que se interponga entre nosotros, ni familia, ni prejuicios y mucho menos algo que evite sentir toda la pasión de tu piel”
No pude hacer mas que abalanzarme sobre ella, mírala a los ojos, besarla apasionadamente e invadir su cuerpo con el mío, sentía el suave vello de su pubis ya bastante humedecido, abriendo el paso para dejar pasar a mi miembro completamente hinchado. Nuestras manos parecían no saber donde colocarse mientras que buscaban cada rincón del otro, nuestras bocas estaban fundidas en una misma, entregándonos todo aquello que mantuvimos reprimidos por años, sin darme cuenta ya mi miembro se había encajado en el fondo de su vagina, era tan agradable estar en ella que pareciera nuestra primera vez, como adolecentes gozando de las nuevas sensaciones que trae la sexualidad.
Nuestros cuerpos embonaban perfectamente, nos comunicábamos con la mente anticipándonos a los movimientos del otro, a cada embestida que yo daba ella respondía elevando las caderas para dejarme ir los mas profundo posible y al retroceder ella apretaba las paredes de su vagina creando una succión exquisita que se asemejaba a una rica mamada. Los años le habían regalado una extraordinaria habilidad en la cama, yo hacia lo propio tratando de mantenerme a su nivel de amar.
Mis manos recorrían sus muslos y sus glúteos, de momento escapaban un poco para acariciar la firmeza de sus senos, mi boca solamente soltaba la suya para recorrer su hermoso cuello y hombros, tomar aire y regresar a su boca de miel. Mis embestidas mantenían un ritmo cadencioso que se aceleraba o hacia mas lento dependiendo de lo que sus gemidos de placer me marcaran, cuando iba al fondo, aprovechaba para hacer un pequeño movimiento circular para lograr que la base de mi miembro frotara su clítoris, sus uñas en mis espalda eran la señal de que aquella maniobra estaba teniendo los efectos buscados.
La escuche respirar con dificultad, intente levantar mi cuerpo un poco, liberar un poco del peso que mi cuerpo ejercía sobre ella, para que ella descansara, pero atrapándome con piernas y manos lo evitó, me apretó con fuerza contra si, no quería que me separara de ella ni un solo milímetro, seguí embistiéndola de la misma manera, su vagina estaba ardiente y deliciosa, lubricaba en abundancia, permitiendo que mi miembro la invadiera con facilidad, todo el vello de su pubis estaba empapado de nuestro sudor y nuestros jugos, unos segundos después, sus rápidas palpitaciones rebotaban contra mi pecho, su cuerpo se estremecía ante un orgasmo maravilloso, un orgasmo que tenia años esperando llegar. La besé apasionadamente, rodamos sobre la cama quedando ahora ella sobre mí, nuestros cuerpos se relajaban sin soltarse. Le dije cuanto la amaba y lo mucho que había esperado para que ese momento sucediera, ella también me dijo lo mucho que me amaba, entre besos y carisias fui recobrando el aliento, ella empezó a moverse sobre mí, con mi miembro aún dentro de ella, hasta que logó que mi erección regresara completamente y me dijo:
+”esta ves yo te quiero hacer mío, quiero amarte sin restricciones”
Esa fue una noche que no podre olvidar por el resto de mi vida y solo espero el día en que la pueda volver a amar, fuera de las miradas de la gente, ahí donde no importan prejuicios ni parentescos y lo único que importa es ella y yo.
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Tags:    relatos eroticos   amor filial   primas   incestos   primer amor  


COMENTARIOS

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darkanddeath  |  17-02-2011
wau muy buen relato tenia de todo tanto romanticisno como erotismo.... rico.... felicitaciones¡¡¡


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