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violado por la sirvienta

por fati el 07-07-2008

Yo era un joven muchacho casi imberbe.

Todavía ajeno a labores y juegos entre cama y sueño.

Virginal como inocente paloma que echa su primer vuelo.

Ajeno a la amenaza a mi integridad física y moral que se cernía sobre mí.

Una negra, sin ser muy madura, mujer, mujer iba a pasar tras mi inocencia y mi cuerpo sin ninguna piedad.

Ella, con un trasero respingón, pechos firmes y abundantes, parecía ser deseada por todos.

Y sin embargo hizo lo que hizo.

La ira, el desprecio, el dolor convirtieron a Naomi en una psicópata vengativa enfrentada al hombre. Sobre todo el hombre blanco, aquellos que desde tiempos inmemoriales ha estado tiranizando a sus iguales. Sin diferenciar individualidades.

Atacando al colectivo.

Una pistola negra, fría y áspera surgía de sus manos.

Y el sudor y el miedo aparecían en mi rostro y en mi mente.

El miedo a morir. Ella habló:
- Desnudate.

- No.

- ¿Prefieres un tiro?

- No. Lo haré... Por favor, no dispares.

Un pantalón vaquero, una camiseta, mi ropa interior. Todo ello estaba desperdigado

por toda la habitación.

De una patada me tiró a la cama.

- Sabes lo que te espera. Disfrútalo, mientras puedas, imbécil.

Con la pistola en la mano derecha mientras con la otra mano me lanzó unas esposas que me puse en los pies atados a la barra metálica en la que estaba el colchón.

Ella hacia eso con el fin de dejarme inmóvil y totalmente a su merced.

Y todo esto en mi propio apartamento.

Ella era la criada contratada por los asesores de mis padres.

Ricos y lejanos. Despreocupados de su hijo.

Me esposó hasta dejarte totalmente inmóvil.

Entonces empezó ella a desnudarse. La falda, la camisa negra cayeron al suelo.

En ropa interior.

- Cada vez estoy más cerca.

Mientras decía esto sobaba sin delicadeza alguna mis genitales.

Se quitó las bragas pasando antes de dejarlas sobre mi rostro por su vulva.

-Si quieres vivir harás lo que yo quiera. Se quedarán ahí mientras te desvirgo, señor.

Por la fuerza.

Y mi pene fue aprisionado fácilmente en su prisión.

Atenazado. Frustado por la impúdica violación de la que estaba siendo víctima.

Encima de una mujer casi de la edad de mi madre.

Mi pene inevitablemente excitado por el movimiento de la cintura y la vagina opresora de mi libertad caía en una excitación humillante. Mientras sonreía Naomi con una mirada perdida.

Que aún me atemorizaba aún más.

Y mi pene crecía y crecía.

Encima te gusta. Enfermo. Vas a necesitar más.

Entonces cogía la pistola y la puso a pocos centímetros de mi rostro. Y allí la mantuvo.

Colabora o ya sabes...

Empecé a moverme mi cuerpo hacia arriba y hacia abajo mientras ella con fuerza me hundía en la cama. Mi pene cada vez más excitado estaba a punto de rendirse bajo el deseo psicópata de Naomi.

Hasta que llegó el clímax. Explote en su interior.

Que bien, papaíto... Pero todavía te falta saborear el cocktel que entre mis piernas hay.

Y su trasero negro aplastó mi rostro dejando mis labios y su opresivo sexo en combate.

Hasta que mi lengua se introdujó en su interior para evitar represalias.

Sin poderlo evitar saboree el sabor salado y amargo de nuestros fluidos.

Y ella gemía y me insultaba. Mientras yo casi sin poder respirar movía a su placer mi lengua, que exclava se humillaba en el sexo cruel que la forzaba.

Mientras yo saboreaba los flujos de su sexo ella esperaba el culmen final de mi humillación.

Cada vez más mojado mi rostro, mi boca, mi garganta sin esperar al final inevitable abrí la boca esperando la eyaculación femenina en mi boca, en mi lengua, en mi garganta.

Y tremendamente excitada llegó al clímax.

Y cada gota de su placer cayo en mi boca.

Ya me has dado lo que necesitaba, papito. Pero sólo por hoy.

Atado y encadenado Naomi procedió a dispararme. Y oí cliqueos impotentes en la pistola.

No estaba cargada. Ella se rió desagradablemente:

- Jajajajaja...
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Tags:    jovencito   criada   negra   pistola  


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